La música siempre ha sido cosa de familia para Los Chunguitos. Y ahora, en un giro que ha emocionado a sus seguidores de toda la vida, el mítico grupo vuelve a ser tres sobre los escenarios, recuperando la esencia con la que conquistaron al público en los años setenta y ochenta. Un regreso que no solo supone una nueva etapa profesional, sino también un reencuentro con sus raíces, con su historia y con una saga artística que forma parte del ADN de la música popular española.
Los hermanos Enrique Salazar y José Salazar, alma y voz de la formación, han atravesado a lo largo de los años momentos de distanciamiento, desencuentros públicos y caminos profesionales paralelos. Sin embargo, el tiempo —y la sangre— ha terminado imponiéndose. En 1982 se unía a ellos Manuel Salazar, primo de ambos, quien formó parte de la formación hasta 2006 y quien ahora regresa a la que siempre ha sido su casa. Y es que desde sus inicios en el barrio madrileño de Vallecas, criados en el seno de una familia gitana humilde y trabajadora, la música fue su tabla de salvación y su forma de expresión. Su estilo, mezcla de rumba, flamenco y sonidos urbanos, conectó con una España que cambiaba a gran velocidad. Canciones como “Dame veneno”, “Carmen” o “Me quedo contigo” se convirtieron en himnos populares que aún hoy siguen sonando en fiestas y reuniones familiares. Ahora Los Chunguitos vuelven por todo lo alto, y lo hacen siendo tres con una gira de conciertos que celebra sus 50+1 años sobre los escenarios y que comienza este 19 de febrero en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.







