*Las Tardeadas con Gloria Anguiano en el Parque Revolución: mariolopez egochihuahua
Un fenómeno social que marcó época en Chihuahua* En un reciente episodio de Jorge TV, el conductor Jorge Perez
Las tradicionales tardeadas del Parque Revolución se convirtieron, durante años, en uno de los puntos de reunión más importantes y queridos por la comunidad de Chihuahua. Cada viernes, de 5 de la tarde a 9 de la noche, el parque se transformaba en un espacio lleno de vida: música, baile, risas y un ambiente de convivencia popular donde personas de todas las edades se reunían para disfrutar.
En medio de este ambiente surgió una figura que, con el tiempo, se volvió muy representativa de estas reuniones: Gloria Anguiano. Para muchos asistentes, su presencia se convirtió en sinónimo de alegría, energía y organización.
Gloria Anguiano: promotora, animadora y presencia clave
Gloria Anguiano se posicionó como una promotora social espontánea, una animadora natural y una figura pública local gracias a su participación activa en los bailes de los viernes por la tarde.
Ella se encargó de difundir y documentar las tardeadas mediante videos, transmisiones en vivo y publicaciones en redes sociales. Esto permitió que nuevas personas se sumaran, que la tradición creciera y que el ambiente del Parque Revolución se conociera más allá del vecindario.
Su papel también fue fundamental para atraer a diferentes grupos musicales, lo que hizo que cada tardeada tuviera un estilo propio: cumbia, norteño, tropical, banda y ritmos variados que mantenían vivo el espíritu del baile popular. Un espacio de convivencia que unió a todo Chihuahua
Estas tardeadas se convirtieron en un punto de encuentro para adultos mayores, jóvenes y familias que buscaban un rato de esparcimiento. No eran eventos formales patrocinados por instituciones: eran espacios informales de reunión, nacidos del cariño de la gente por convivir y bailar.
Podría decirse que estas reuniones revitalizaron el Parque Revolución, convirtiéndolo durante años en un sitio emblemático para la vida social de Chihuahua.
Un fenómeno que marcó época
Para cientos de chihuahuenses, estas tardeadas no fueron simplemente reuniones:
fueron parte de su identidad, un espacio para conocer amigos, bailar, recordar, celebrar, enamorarse… y, sobre todo, convivir.
Y aunque muchas personas participaron, la presencia constante y entusiasta de Gloria Anguiano hizo que su nombre quedara naturalmente asociado a estas tardes llenas de música y comunidad.
Su esfuerzo —documentando, invitando, animando y preservando la tradición— ayudó a que las tardeadas trascendieran y se mantuvieran vivas en la memoria colectiva de Chihuahua.
Cronología del cierre de las tardeadas, según el testimonio de Gloria Anguiano
1. El inicio del conflicto
“Conforme las tardeadas crecieron y comenzó a venir más gente, también empezó a cambiar el ambiente. Yo veía cómo algunos músicos que participaban comenzaron a mostrar tensiones entre ellos. Lo que al principio era pura fiesta y convivencia, poco a poco se fue llenando de celos profesionales y rivalidades personales. Eso empezó a romper la armonía que siempre había caracterizado a nuestros viernes.”
2. Triciones y envidia alrededor de la organización
“Las tensiones no se quedaron ahí. Con el tiempo, algunas personas cercanas al mismo círculo musical empezaron a decir cosas que no eran ciertas. Eran comentarios negativos, rumores y fricciones que no entendía, porque siempre trabajé con respeto. Pero esos comentarios fueron creciendo, y la envidia comenzó a sentirse en el ambiente.”
3. Difamación y deterioro de mi imagen
“Lo que al principio parecían simples malentendidos terminó convirtiéndose en difamaciones más serias. Yo veía cómo ciertas personas difundían una imagen negativa de mí, algo que jamás había buscado ni merecido. Fue muy doloroso ver cómo se empezaban a creer cosas que no tenían fundamento. Esa mala vibra afectó directamente el ambiente de las tardeadas y mi tranquilidad personal.”
4. Agresiones emocionales y desgaste personal
“Todo esto generó un ambiente tóxico que nunca imaginé vivir. Cada vez había más ataques personales, chismes y desinformación. La gente que me apreciaba veía el daño emocional que me estaba causando, y yo misma empecé a sentir un desgaste muy fuerte. Era una lucha diaria entre querer continuar y protegerme.”
5. La decisión de cerrar el ciclo
“Llegó un momento en que entendí que por más amor que yo le tenía a las tardeadas, mi paz y mi bienestar valían más. Las difamaciones y agresiones hacia mi persona habían llegado a un punto insostenible. Por eso tomé la decisión más difícil: cerrar el círculo y terminar las tardeadas. No fue por falta de ganas, ni por falta de cariño al público; fue por la necesidad de cuidarme y poner un alto a un ambiente que ya no era sano.”
6. El final de una etapa muy querida
“Cerrar este capítulo me dolió profundamente, porque sé que para muchas personas las tardeadas eran un espacio de alegría, igual que para mí. Pero también sé que tomé la decisión correcta. Prefiero quedarme con los recuerdos bonitos, con las risas, con la música y con toda la gente que disfrutó de estas reuniones. Ese cariño nadie me lo quita.”







