El mal comportamiento deportivo es común, pero un padre demostró cómo mantener la calma.
Una escena captada durante el partido entre los Philadelphia Phillies y los Miami Marlins en Florida ha causado indignación entre los aficionados al béisbol: una mujer, vestida con una camiseta de los Phillies, fue grabada mientras exigía a gritos que le entregaran una pelota de jonrón que un padre había atrapado para su hijo.
Drew Feltwell, identificado posteriormente como el hombre que atrapó la pelota, aparece visiblemente desconcertado mientras la mujer —apodada en redes como “Phillies Karen” (en EEUU, Karen es un término usado para referirse a mujeres que llevan al extremo una exigencia)— lo increpa e insiste en que le entregue la bola. Finalmente, Feltwell accede: toma la pelota del guante de su hijo pequeño y se la da a la mujer.
En declaraciones a NBC Philadelphia, Feltwell explicó su decisión: “Estaba ante una encrucijada: o hacía algo de lo que probablemente me arrepentiría, o actuaba como papá y le mostraba a mi hijo cómo manejar un conflicto”, dijo. “Opté por lo segundo”.
Feltwell está recibiendo elogios en redes sociales por haber mantenido la calma y desactivado una situación tensa frente a su hijo. “Papá hizo lo correcto”, escribió un usuario en X. “Mostrarle a su hijo cómo calmar una situación podría incluso salvarle la vida algún día. En un mar de irracionalidad, es importante ser la voz racional”.
En los comentarios de Yahoo, varios usuarios calificaron su reacción como “una gran lección para todos”. Uno de ellos escribió: “Este papá dio una gran muestra de respeto. Por el bien de los niños y por demostrar cómo se debe actuar con respeto, hizo un excelente trabajo”.
Muchos padres cuyos hijos practican o son fanáticos de los deportes han compartido historias similares sobre adultos comportándose de forma inapropiada en este tipo de entornos. Y, según coinciden varios especialistas, la forma en que Feltwell manejó el conflicto ofrece aprendizajes valiosos sobre cómo actuar frente a situaciones de tensión.
Mala conducta deportiva
Soy madre de cuatro hijos pequeños y llevo años inmersa en el mundo del deporte juvenil. He visto a adultos gritarles a árbitros adolescentes, a padres regañar a sus propios hijos frente a toda la grada e incluso a un papá intentar pelearse con otro en el estacionamiento tras un partido. Pero lo que más me sorprendió fue descubrir cuántos padres tenían historias similares que contar. Al igual que Drew Feltwell, la mayoría intentó mantener la calma cuando la tensión se salía de control.
Brittany —quien pidió no revelar su apellido— es madre de Kaiden, un destacado jugador juvenil de hockey sobre hielo que, según cuenta, ha sido blanco constante de críticas por parte de equipos contrarios e incluso de entrenadores, simplemente por ser demasiado bueno.
El hockey juvenil en Estados Unidos está dividido en niveles de habilidad, y Kaiden jugaba con el equipo local, que estaba por debajo de su nivel competitivo. “Los otros equipos con mejor nivel nos quedaban muy lejos, era un trayecto demasiado largo”, explica Brittany.
“En un partido, un portero y otro jugador le dijeron a Kaiden que debería quitarse la vida”, relató Brittany a Yahoo. “Y un entrenador del equipo contrario se le acercó para decirle que no merecía estar en la liga y que él mismo se encargaría de que no volviera a jugar”.
En otro encuentro, una madre del equipo rival lo interceptó cuando se dirigía al vestidor, lo confrontó a gritos y le exigió que lo expulsaran del equipo. Y en la final de un campeonato, Brittany asegura que la porra del equipo rival coreaba sin cesar: “¡Tramposos, tramposos!”
Frente a esas situaciones, la familia de Kaiden ha optado por dar ejemplo.
“Siempre hablamos con él sobre la importancia de no responder con agresividad”, cuenta Brittany. “Nos asegurábamos de salir de los partidos sin dirigirnos al otro equipo. Yo siempre le recordaba: esto es hockey juvenil. Eres un niño. Que seas más grande o más hábil no significa que no pertenezcas aquí”.
Nunca vale la pena pelearse por un juego
La coach de vida, Randi Crawford, aún recuerda un episodio que califica como “más que desagradable” durante un partido de playoffs de fútbol americano juvenil en el que jugaba su hijo.
“Durante el juego, los entrenadores del otro equipo —hombres adultos enormes— les gritaban a nuestros hijos. Les decían ‘cerdos’, llamaron ‘gordo’ a uno de los niños y los insultaron incluso después de que ganaron”, contó a Yahoo.
Crawford destaca la reacción del entrenador de su hijo como un ejemplo de liderazgo positivo:
“Nuestro increíble coach reunió de inmediato a los niños en un círculo, los calmó y les habló sobre deportividad, integridad y carácter”, recuerda. “Les dijo: ‘La forma en que haces cualquier cosa es la forma en que haces todo’. No insultó al otro equipo ni a sus entrenadores. Se enfocó en cómo nosotros nos comportamos”.
Kate Hayden, por su parte, cuenta que presenció una pelea entre entrenadores durante un partido de fútbol infantil, que terminó involucrando a los padres en las gradas.
“Un niño empujó muy fuerte a uno de los nuestros y lo lastimó”, relató. “Nuestro entrenador se molestó y le gritó al árbitro, lo que provocó que el técnico del equipo contrario se le fuera encima”.
La tensión escaló rápidamente. Según Hayden, los entrenadores “se encararon” mientras los niños miraban en silencio. “Al final, el árbitro intervino, y uno de los entrenadores se le fue encima. Entonces algunos padres también empezaron a gritar. Incluso alguien dijo que llamaría a la policía”.
Después del partido, Hayden aprovechó la oportunidad para conversar con su hijo sobre lo ocurrido.
“Le expliqué que hay personas que se dejan llevar por las emociones y pierden el control con facilidad”. También le recordó que “nunca vale la pena pelearse por un juego. La competencia es buena, pero si pierdes la cabeza por ello, necesitas replantearte qué es lo verdaderamente importante”.
Mantener la calma es crucial, según los expertos
Expertos coinciden en que actuar con mesura, como lo hizo Feltwell, puede marcar la diferencia cuando se trata de enfrentamientos como el del viral caso de la llamada “Phillies Karen”.
Algunos dicen que el papá debió responder con más firmeza, pero está claro que percibió la energía de ella y entendió que podía reaccionar de una forma que prefería evitar frente a su hijo”, explicó a Yahoo Thea Gallagher, profesora asociada clínica en NYU Langone Health y copresentadora del pódcast Mind in View. “Cuando las personas están alteradas, pueden volverse impredecibles. Es importante saber cómo desacelerar el momento”.
Eso no significa que uno deba ceder siempre que alguien confronte a su familia. Lo que importa, dicen los especialistas, es conservar la calma.
“Mantener la calma es lo correcto”, señaló Aaron Brinen, profesor asistente de psiquiatría en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. “Él eligió la paz y quiso demostrarle eso a su hijo”.Sin embargo, añade, también habría sido válido que Feltwell respondiera con firmeza: “‘Yo atrapé la pelota, estas son las reglas del estadio’, y no entregarla. Lo esencial aquí es haber mantenido la serenidad”.
Si un adulto se dirige de forma inapropiada a tu hijo o hija durante un evento deportivo, es válido intervenir, asegura Ioana Pal, psicóloga clínica en el Stramski Children’s Development Center del Hospital Miller Children’s & Women’s en Long Beach, California. Pero enfatiza que debe hacerse con calma y determinación.
“Puedes intervenir verbalmente o situándote físicamente entre el adulto y el menor, pidiendo que hablen contigo y no directamente con el niño o la niña”, explica. “Es inevitable que a veces haya discusiones, pero en estos casos, evitarlas frente a los niños es esencial y les da un ejemplo de cómo resolver conflictos, ayudándoles a desarrollar herramientas para enfrentar situaciones difíciles en el futuro”.
Después de un incidente así, hablar con los hijos es clave, dice Melissa Santos, jefa de psicología pediátrica en el Connecticut Children’s Medical Center.
Es fundamental preguntarles qué vieron, qué escucharon, cómo se sintieron”, comentó a Yahoo. “Dependiendo de la edad, pueden sentirse confundidos, asustados o tener muchas preguntas”.
Tras el incidente, el hijo de Feltwell, Lincoln, conoció al jugador de los Phillies Harrison Bader —quien fue quien bateó el jonrón— y recibió un bate firmado como regalo. Mientras tanto, su padre, aunque aún “no sale del asombro” por lo ocurrido, ha mantenido una actitud tranquila.
“Por favor, no hagan nada contra esa señora”, dijo Feltwell a USA Today, al ser consultado sobre quienes trataban de identificar a “Phillies Karen”. “Déjenlo así”.







