Amaya Rubio Herreros
Carlos Lozano regresó este viernes al plató de De Viernes convertido en el flamante ganador de GH DÚO mostrando una faceta profundamente emocional. Lejos del personaje seguro y bromista que suele proyectar, el presentador abrió su intimidad para hablar de las mujeres que han marcado su vida: su hija Luna y su madre. También tuvo palabras para Mónica Hoyos, madre de su hija, cuya defensa durante el concurso ha sido clave para él.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando Carlos recordó su reencuentro con su hija antes de la final. Intentó contener las lágrimas “que luego me dicen llorón…”. Y relató cómo fue ese instante con ella: “Luna en el coche no quería ver a su padre hundido y me dio mucha fuerza. Entré en plató con ganas y fuerza, me dio la fuerza final para ganar. Esa es Luna”, confesó. Y reconoció que, aunque muchos lo ven como “el típico chulito”, es un hombre lleno de emociones: “Llorar es bueno, no lloro de tristeza, sino de emociones… Me emociono con las cosas bonitas”.
Habló también de la complicidad con su hija y de la advertencia que esta le hizo poco antes de entrar en la casa de GH DÚO:“La pobre me dijo: ‘Papá, no hagas edredoning’. Ella me conoce… Si encuentro algo que me gusta… al lío”, comentó divertido.
El presentador quiso dejar claro que siempre ha estado presente para ella: “A mi hija nunca la he fallado. Un hijo es para cuidarle y quererle. Le cambiaba los pañales cuando su madre se iba a Perú a trabajar”. Aunque la joven sufrió la separación de sus padres “como todos los niños”, ahora está “rehabilitada” y feliz de ver la buena relación que mantienen. “Me llevo muy bien con su madre… es familia”, sentenció.
Mónica Hoyos: calma, apoyo y reconciliación
Carlos también agradeció públicamente la defensa que Mónica Hoyos hizo de él durante el reality de Telencinco, destacando su actitud: “Me gustó que habló muy bien, una Mónica más calmada, con temple. Me ha hecho una campaña increíble en redes junto a mi hija”.
Reconoció errores del pasado y la etapa complicada que vivieron juntos, algo que ya han dejado atrás: “Mónica y yo pasamos un infierno, la culpa fue mía, lo reconocí. Más le hubiera dolido si hubiera seguido engañándola”. Aun así, como él reconoció, el cariño permanece: “Sé que me quiere mucho”.
Su madre, el origen de sus valores y su fortaleza
Si Luna es su motor presente, su madre, Manoli, es el origen de todo. En un vídeo emitido en el programa, Carlos relató la dureza de su infancia y el sacrificio de su madre por sacar a su familia adelante: “Esta mujer ha fregado baños… ha trabajado en todos los lados para darnos una educación”.
Creció en el barrio de Simancas, en una época marcada por la heroína, el sida y la violencia: “Estábamos pegándonos todo el día”. Fueron años complicados y le “costó salir” de todo aquello, como reconoció en el programa. Tampoco quería estudiar y recuerda que, cuando su madre le preguntó qué quería ser, respondió: “Quería ser gogó”.
Para no hacerla sufrir más y alejarse de la mala vida que llevaba, decidió alistarse voluntario en el ejército. Allí vivió uno de los momentos más duros: “Poco antes de licenciarme me quedé paralítico con una infección en la sangre. Me dieron un tratamiento de choque. Me licencié con honores, todavía cojeando y en muletas”.
En cuanto a su vida laboral, contó, todo lo que tiene ha sido fruto del esfuerzo: “¿De qué vivo? De todo lo que he trabajado. He sido ahorrador. Cuando te haces mayor y vives de la imagen, ten un colchón”. Además, descubrió una faceta desconocida de él: la construcción. Según confesó: “La primera parcela que me compré me hice una caseta y una tienda de campaña. Me gusta construir mis casas desde abajo”.
Cabe recordar, además, que Carlos Lozano ha sido modelo, ha presentado exitosos programas de televisión como Operación triunfo, Granjero busca esposa o El precio justo. Además de hacer sus pinitos como actor en Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar, o Marujas asesinas, de Javier Rebollo.
Pero lo que más le emociona es lo que su madre le enseñó, unos valores que le han acompañado a lo largo de su vida porque “para triunfar, hay que ser buena persona, trasmitir, hacer buenos acto y querer a la gente”. Visiblemente conmovido, recordó la dura vida de su progenitora y sus enseñanzas: “Mi madre ha sufrido mucho…pero los valores que nos dio fueron eso: ayudar a las personas, llevar las bolsas a las señoras mayores, ayudar a una embarazada y dejarle el asiento… Cosas que ya no se hacen”. Y añadió: “Me emociona porque para mí, eso es lo importante de la vida”.
Carlos cerró su intervención recordando que su éxito se lo debe al público: “Yo no estudié para ser nada, pero he hecho programas… y me ha dado éxito esta gente que está sentada aquí”. Y dejó una reflexión que resume su estado emocional actual: “Esa parte emocional la llevo siempre dentro, pero ahora estoy más sensible. El mundo iría mejor si la gente fuera mejor persona”.







