Isabel Sanchís y Paula Maiques, diseñadoras: “Lo fabricado en España va a tener un coste alto, así que tienes que conseguir que el vestido enamore”
Hay quien puede pensar que, después de cosechar éxitos desde 1990 y de haber alcanzado el estatus de firma consagrada, Isabel Sanchís ya estaría satisfecha o relajada. Nada más lejos de la realidad. La creadora valenciana, encargada del departamento de diseño de su marca homónima junto a su hija Paula Maiques, afronta los retos con el mismo tesón que una novel. Ambas acaban de estrenar un nuevo capítulo en la historia de la empresa: la apertura de su primer punto de venta en Madrid.
La tienda, ubicada en el número 98 de la calle Serrano, ocupa una superficie de 360 m² distribuidos en tres plantas, una amplitud que permite que todas sus colecciones, desde el prêt-à-porter a la costura, pasando por novias e invitadas, puedan tener cabida. Ahí nos reciben, contentas, nerviosas y tremendamente aliviadas. “Llevábamos más de dos años buscando, pero el mercado en Madrid es muy complicado”, reconocen una vez alcanzado el hito. “Mi madre fue la que tenía en mente el empezar a abrir tiendas propias y yo también creo que el negocio va encaminado hacia eso. El primer punto tenía que ser Madrid, ya que muchísima gente nos llamaba desde aquí, se cogía el tren para venir a Valencia… Vimos que teníamos un mercado nacional e internacional muy potente que debíamos cubrir”, nos cuentan Maiques y Sanchís.
Costura para todos los gustos
Madrid viene afianzándose como la capital europea del lujo, por lo que tener presencia aquí era prioritario, lo mismo que hacerlo desde un lugar estratégico como el barrio de Salamanca. “Queríamos abrirla en una calle importante. Tenemos una tienda bastante amplia, por lo que hemos querido traer prácticamente toda la colección para abarcar desde gente que pueda buscar un prêt-à-porter para algo de trabajo un poco especial —congresos, exposiciones…—, hasta gente que tenga un evento muy importante, una gala, una novia…”, explican las directoras creativas.
La pluralidad de sus colecciones refleja y satisface todos los tipos de demanda que tienen. Las invitadas y las novias son, sin embargo, sus más fieles clientas. Paula e Isabel son expertas en la materia y saben qué tipo de vestido quieren las mujeres nada más verlas. Influye mucho, reconocen, la nacionalidad. “La española es más sencilla, mucho más discreta. La internacional, por ejemplo, la hispanoamericana, es más llamativa. A ellas les gustan los colores vivos, los largos, los bordados… A las americanas les gustan diseños tapados y a las árabes, los escotes”, describen. ¿Y qué nos gusta a las españolas? “Los drapeados”, coinciden madre e hija.
Una propuesta diferente
El mercado de ropa de invitadas y de novias es muy competitivo. En el caso de las invitadas es especialmente notable, pues en los últimos años hemos visto cómo surgían un sinfín de firmas especializadas. Incluso marcas de moda low cost han lanzado sus propias líneas de ropa para eventos especiales. Destacar, diferenciarse y mantenerse es difícil y requiere de una buena estrategia. Isabel Sanchís y Paula Maiquesson conscientes de la competencia, pero también de la excelencia de su trabajo. “Aportamos un toque diferente. Nos hemos dicho que tenemos que mantener la esencia del buen hacer, un patronaje muy cuidado y unos detalles minuciosos. De una costura bien hecha. Eso sí, también le ponemos siempre un detalle más moderno: broches con impresión 3D, un tejido más actual o diferente que no puedas encontrar en otra parte”, explican.
La tecnología está integrada en el día a día de la marca. “En nuestro taller hay personas que están soldando, pintando… Es imagen, pero también se vende. El año pasado hicimos un vestido con fibra óptica pensado para el desfile y, sorprendentemente, se ha vendido”, recuerdan.
Hecho en España
Su punto fuerte es el made in Spain, que defienden por encima de todas las cosas, conscientes de lo que supone en el producto final. “Al fabricar en España tienes que hacer siempre prendas especiales que justifiquen ese coste. Una prenda fabricada en España vale y tienes que hacer que el vestido enamore y que sea diferente al que puedan encontrar en otras marcas no fabricadas en España”, opinan Sanchís y Maiques.







