Miriam Núñez Del Bosque
Casada con el aristócrata belga François du Chastel de la Howarderie, Inés de Cominges reparte su vida entre Madrid y París, donde se ha convertido en una de las prescriptoras de moda más interesantes del panorama europeo. Alegre y familia, ella misma se define así: “Siempre he sido muy defensora de la moda española. Soy fan. Sigo las tendencias que encajan con mi estilo y luego me las apropio”, contaba en una entrevista para ¡HOLA! el año pasado. Al frente de Chatelles, la firma de sleepers que dirige junto a su marido, su estilo mezcla clasicismo europeo con guiños muy actuales.
En su último look, Inés ha apostado por una de las tendencias más comentadas del momento: el regreso delmaxi bolso. Tras el reinado absoluto de los modelos mini —donde apenas cabía el móvil y un labial—, los bolsos XL vuelven a dominar el street style. Millennials, desempolvad vuestros armarios: todo apunta a que los bolsos de nuestra adolescencia están a punto de vivir su gran revival.
El look de Inés de Cominges: denim, azul marino y un bolso XL protagonista
Para su look, Inés ha elegido una chaqueta maravillosa en azul marino de inspiración vintage, firmada por IPA brand. Se trata de un diseño entallado confeccionado en algodón, con flores bordadas tono sobre tono que aportan textura y un aire sofisticado. Su corte ligeramente entallado estiliza la silueta y demuestra cómo una prenda con inspiración retro puede integrarse fácilmente en un armario contemporáneo.
La ha combinado con unos vaqueros azules, un básico atemporal que funciona como lienzo perfecto para cualquier look, y ha dejado todo el protagonismo al accesorio estrella: un bolso XL en color marrón de Montblanc. Un diseño de gran tamaño, ideal tanto para jornadas de oficina como para viajes, que encapsula el espíritu práctico y poderoso de los maxi bolsos de los años 2000.
Porque esa era la clave de aquellos bolsos: cabía absolutamente todo. Nada de hacer un tetris imposible para meter las llaves, la agenda y el maquillaje. Eran funcionales, rotundos y, sobre todo, protagonistas del look.
La era dorada de los maxi bolsos: cuando el tamaño importaba
Los maxi bolsos vivieron su época dorada a principios de los 2000. En una era dominada por el street style paparazzi y las It Girls saliendo de Kitson o Nobu con cafés tamaño Venti en la mano, los bolsos gigantes eran casi una extensión del cuerpo.
Y si hubo dos embajadoras no oficiales de esta tendencia fueron las gemelas Olsen. Mary-Kate y Ashley convirtieron los bolsos XL en un símbolo de estilo effortless: pantalones pitillo, melena despeinada, gafas de sol XXL y un bolso que parecía más grande que el propio vestido. Cada look suyo era digno de recorte de carpeta —y quien no tuvo una, que tire la primera piedra—.
Las gemelas Olsen y el arte de anticipar tendencias
Mucho antes de lanzar The Row y el codiciado Margaux, las Olsen ya marcaban el ritmo del mercado de los bolsos. En 2005, ambas llevaban el bolso Spy de Fendi prácticamente como uniforme. Más tarde, fueron de las primeras en apostar por el modelo Rocco de Alexander Wang, el PS1 de Proenza Schouler o el Luggage Tote de Celine. Incluso su amor por un tote vintage de Fendi llevó a la casa italiana a relanzarlo como el Fendi Twins Tote.
Lo fascinante de las Olsen es que, mientras eran criticadas por looks que parecían desaliñados, en realidad estaban pavimentando el camino de la moda contemporánea. Hoy, muchas chicas visten exactamente como ellas hace 15 años. Nostalgia generacional en estado puro.
El regreso del maxi bolso en 2026: nostalgia, funcionalidad y lujo cotidiano
Hoy, el regreso de los bolsos XL responde a algo más profundo: una nostalgia generacional que nos arrastra hacia todo aquello que nos recuerda a los años 2000, pero también a una necesidad práctica. Queremos bolsos donde quepa el portátil, el neceser, las gafas, el libro y la vida entera.
Muchas firmas están recuperando esta estética. En el panorama español, marcas como Paris/64 —que ya conquista Estados Unidos—, Mercules, favorita de las madrileñas y conocida por sus flecos, o Lonbali, con sus estampados y tartanes, ofrecen opciones que podrían haber salido directamente de una foto paparazzi de 2005. Leandra Bags con su efecto cocodrilo, Dosper con sus capazos artesanales y Manu Atelier con su lujo sofisticado completan el mapa de los maxi bolsos más deseados.
En el plano internacional, Charles & Keith está captando a la Gen Z con modelos virales en TikTok, mientras Polène tiene colas en sus tiendas por el furor de sus diseños bicolor. DeMellier está recuperando la elegancia con un estilo clásico pero a la vez contemporáneo.
Rue de Verneuil opta por modelos tremendamente sencillos y funcionales, FRP Collection no deja de lado el color y Entrudo apuesta por la artesanía portuguesa. Todos demuestran que el bolso XL puede ser tan elegante como funcional, pasando de madres a hijas como una pieza atemporal.
Una tendencia con ADN emocional (y práctico)
El maxi bolso no es solo una tendencia, es una declaración generacional. Es volver a una época en la que la moda era maximalista, experimental y despreocupada. Y también es una respuesta a la vida contemporánea: queremos estilo, pero también espacio.
Inés de Cominges lo ha entendido a la perfección. Su elección de un bolso XL no solo anticipa tendencia, sino que conecta pasado y presente con gran naturalidad.







