El portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el buque insignia más avanzado de la Marina de Estados Unidos, enfrentó un incendio interno que se prolongó por más de 30 horas mientras se encontraba en plena misión militar.
De acuerdo con reportes oficiales, el fuego se originó en una zona interna del barco, específicamente en el área de lavandería. El incidente dejó al menos dos marinos heridos, aunque las autoridades señalaron que sus lesiones no ponen en riesgo su vida.
Las llamas, que tardaron más de un día completo en ser controladas, no fueron producto de un enfrentamiento armado, sino de un fallo interno, según informaron fuentes estadounidenses. A pesar de la magnitud del incendio, el portaaviones logró mantenerse operativo y no sufrió daños en su sistema de propulsión, uno de los componentes más críticos de la embarcación.
El episodio ocurre en un contexto de creciente tensión militar en el Medio Oriente, donde el buque participaba en operaciones estratégicas. Este despliegue prolongado ha sometido a la nave a condiciones exigentes, en medio de reportes previos sobre fallas en algunos de sus sistemas.
Tras el incidente, diversas fuentes indican que el USS Gerald R. Ford se dirige hacia el Mediterráneo, con destino a la isla de Creta, donde se prevé que realice labores de mantenimiento y reparación.
El suceso vuelve a poner bajo escrutinio la presión operativa sobre uno de los activos militares más importantes de Estados Unidos, evidenciando los desafíos técnicos y humanos que enfrenta incluso la tecnología naval más avanzada.







