Martín Gálvez Piqueras
Difícil papeleta la que le ha tocado vivir este fin de semana a Haakon de Noruega, haciendo de tripas corazón en su viaje a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. El deber es el deber, así que el hijo de los reyes Harald y Sonia anteponía su agenda institucional al terremoto de escándalos que sacude actualmente a su familia. Con una imagen de la corona escandinava por los suelos, al futuro rey no le ha quedado más remedio que poner su mejor cara frente a las cámaras que lo fotografiaban una y otra vez, aunque resultaba más que evidente que, en su caso, la procesión va por dentro.
En una situación como esta, junto a los atletas nórdicos, el príncipe ha mostrado en todo momento cierta relajación y normalidad en su rostro. De hecho, son contadas las imágenes que nos llegan donde lo vemos con un rictus serio. El resto, todo son risas y gestos de alegría, e incluso de euforia, algo que muchos podrían entender como algo impostado. Sin embargo, no parece en cualquier caso que esté forzando esos sentimientos de felicidad, ya que son precisamente sus compatriotas deportistas los que les están permitiendo evadirse por momentos del complicado panorama que le rodea en su país.






