Katmandú, 9 de septiembre de 2025 – Nepal atraviesa su momento más oscuro en décadas tras confirmarse el asesinato del ex primer ministro K.P. Sharma Oli, quien había renunciado apenas horas antes en medio de una ola de protestas lideradas por jóvenes de la “Generación Z”. Según fuentes oficiales, Oli fue ejecutado por un grupo armado en su residencia de Balkot, donde también fue asesinada su esposa, cuya casa fue incendiada con ella dentro.
El crimen ocurrió horas después de que manifestantes tomaran el Parlamento y atacaran viviendas de líderes políticos, intensificando la crisis política y social que afecta al país.
Asesinato y violencia política
De acuerdo con la policía de Katmandú, un grupo no identificado irrumpió en la vivienda de Oli poco después de las 2:00 a.m. (hora local). El exmandatario fue ejecutado a tiros, mientras que su esposa, Radhika Shakya, habría sido incapacitada y luego quemada viva en el incendio provocado en la residencia, que quedó completamente destruida.
Fuentes de inteligencia señalan que el ataque fue “quirúrgico y planificado”, lo que refuerza las sospechas de un posible golpe de Estado en marcha o la acción de un grupo insurgente vinculado con las recientes protestas.
El gobierno interino aún no ha confirmado oficialmente los detalles del asesinato, pero medios locales han comenzado a difundir imágenes del lugar consumido por el fuego y con fuerte presencia militar.
Recrudecimiento del caos tras renuncia
La situación en Nepal se deterioró drásticamente luego de la renuncia de Oli el día anterior, en medio de violentas protestas contra su gobierno, acusaciones de corrupción, nepotismo y censura digital. Las movilizaciones, lideradas por jóvenes de entre 15 y 27 años, habían dejado al menos 19 muertos y más de 300 heridos en enfrentamientos con la policía.
En su carta de dimisión, el exmandatario afirmó que renunciaba “a fin de adoptar nuevas medidas hacia una solución política”, sin prever el desenlace trágico que vendría pocas horas después.
Toque de queda nacional y alerta internacional
Tras el asesinato, el Ejército de Nepal ha decretado toque de queda nacional y se encuentra desplegado en puntos estratégicos de la capital. El aeropuerto internacional de Katmandú permanece cerrado y se han suspendido todas las actividades del Parlamento.
La Unión Europea, Estados Unidos, y otras organizaciones internacionales han condenado el asesinato de Oli y su esposa, pidiendo una investigación urgente e independiente. “Nepal necesita paz y diálogo, no sangre ni fuego”, expresó la portavoz de la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas.
Un país al borde del colapso
El asesinato del líder comunista, que había sido primer ministro en tres periodos distintos, marca un punto de inflexión en la historia reciente de Nepal, un país que ya enfrentaba profundas divisiones políticas, tensiones sociales y descontento juvenil. La falta de liderazgo claro tras la renuncia de Oli y el vacío de poder generado por su asesinato colocan a la nación himalaya en una situación de máxima inestabilidad.







