Antes de que los motores rugieran en las calles de Mónaco, los pilotos de Fórmula 1 vivieron una experiencia distinta pero igual de electrizante. El miércoles previo al Gran Premio, se llevó a cabo una proyección privada de la esperada película F1, protagonizada por el reconocido actor de Hollywood, Brad Pitt, y las reacciones no tardaron en llegar.
La cinta, que se estrenará el 25 de junio a nivel internacional y el 27 en Norteamérica, retrata la adrenalina del paddock a través de los ojos de un veterano piloto que regresa a la parrilla para formar parte de un equipo ficticio: APXGP.
El francés Esteban Ocon, piloto de Haas, no escatimó elogios: “Nunca había visto una imagen así, es muy inmersiva. Ya conozco la sensación real, pero en la película puedes sentir la velocidad de forma brutal”. Para Ocon, esta producción supera todo lo visto en el cine sobre automovilismo. Y no es el único con esa impresión. Oscar Piastri, de McLaren, destacó la autenticidad: “Me sorprendió lo precisa que fue en los detalles. Nada se sintió forzado. Y fue intensa por momentos, como lo es la F1 de verdad”.
Uno de los comentarios más simpáticos vino de Lando Norris, también de McLaren, quien no perdió oportunidad para bromear: “Yo estuve brillante, y eso fue lo más importante”, dijo entre risas, reflejando el ambiente relajado pero entusiasta que reinó tras la función. Más allá del humor, Norris confirmó lo que varios sintieron: la película logra capturar con fidelidad la tensión y el vértigo que se viven vuelta tras vuelta en el mundo real.
El impacto de la película F1 va más allá del espectáculo. Para muchos dentro del paddock, F1 representa una ventana que permitirá al público general sentir, por fin, lo que ocurre detrás del visor. Las cámaras instaladas en autos reales durante los rodajes en circuitos como Silverstone y Hungaroring, y el trabajo colaborativo con Liberty Media, garantizan una experiencia visual y emocional sin precedentes. La película no solo entretiene, sino que también educa y honra el deporte.
Con la expectativa creciendo de cara al estreno mundial, el filme protagonizado por Brad Pitt y dirigido por Joseph Kosinski (Top Gun: Maverick), se perfila como un punto de inflexión en la forma en que el cine aborda el automovilismo. Si los propios pilotos —los expertos, los que arriesgan su vida cada domingo— quedaron impresionados, el público está a punto de vivir algo realmente especial. Y cuando la F1 y Hollywood chocan con tanta fuerza, las chispas que saltan pueden ser espectaculares.







