María Carolina Piña
El maratón cinematográfico continuó este sábado por la noche en el Festival de Cannes. Los miembros de jurado pudieron disfrutar tres aspirantes a la Palma: la japonesa Renoir, una oda a la Nouvelle vague francesa y un drama británico, Die my love, sobre la depresión, la maternidad y la pareja, protagonizado por Jennifer Lawrence.
La japonesa Chie Hayakawa es una de las siete directoras seleccionadas para competir por la Palma de Oro. Esta es su primera participación en la competencia oficial de Cannes. En sus maletas trajo Renoir, un delicado drama sobre Fuki, una niña de 11 años que vive en un hogar disfuncional. Su padre padece un cáncer en fase terminal y su madre está abrumada por la situación. Por su parte, Fuki se refugia en la soledad, la escritura y sus actividades infantiles.
Esta película, lenta pero sutil, ambientada a finales de los años 80, es en realidad un rompecabezas que permite descubrir el mundo extraordinario y la creatividad de su joven protagonista, como si se tratara de pinceladas impresionistas al estilo de Renoir.
Revolución cinematográfica francesa
El arte y la manera de alcanzar su estado más puro y profundo es el tema central de Nouvelle vague, de Richard Linklater. Con gran maestría, el director estadounidense cuenta la filmación del primer largometraje de Jean-Luc Godard.
La salud mental es el tema central de la cinta Die, my love (Muere, mi amor) de la escosesa Lynne Ramsay. Grace, protagonizada por la estadounidense Jennifer Lawrence, y su marido Jackson (Robert Pattinson) se mudan a una casa en el campo. Tras el nacimiento de su hijo, la excentricidad alegre de Grace comienza a dejar paso a diferentes estados depresivos y maniacos.







