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Vila Nova de Foz Côa es un pueblo que no suele aparecer en los itinerarios turísticos más populares y eso que se encuentra a tan solo unos pocos kilómetros de la frontera española, muy cerca de la provincia de Salamanca. Poderosas razones invitan a visitarlo, empezando por dos sitios Patrimonio de la Humanidad y el espectáculo de sus almendros en flor cuando el invierno toca a su fin.
Las viñas que producen los dos vinos más famosos de Portugal, el fortificado del Douro y el más tranquilo de Oporto, crecen en el mismo valle del río Douro donde se encuentra Vila Nova de Foz Côa, la región vinícola con la denominación de origen más antigua del mundo, aunque este último, tradicionalmente se envejece en las bodegas próximas a la ciudad de Oporto, las de Vilanova de Gaia. Este paisaje de abruptas laderas cultivadas de vides abarca unos 45 kilómetros de longitud y es un muestrario de cómo el hombre ha ido transformando el terreno montañoso de manera sostenible durante siglos.
A esta localidad portuguesa, de unos 2000 habitantes, situada en la zona más oriental del río, se viaja, sobre todo, para disfrutar del enoturismo. La región está salpicada de quintas —bodegas tradicionales— que proponen distintas experiencias, desde catas y paseos entre viñedos hasta visitas guiadas para conocer de cerca el proceso de elaboración del vino. La Quinta do Vale Meão (quintadovalemeao.pt) o la Quinta de Ervamoira (ramospinto.pt) son dos buenos ejemplos de bodegas del Alto Douro que abren sus puertas al visitante y degustaciones.
En el mismo entorno, también es posible disfrutar de cruceros fluviales que permiten contemplar, desde otra perspectiva, el impresionante paisaje vinícola del valle, declarado Patrimonio de la Humanidad. Estos paseos suelen comenzar en localidades como Peso da Régua y Pinhão, situadas un poco más al oeste. Muchas empresas ofrecen traslados y tours completos desde estos puntos, e incluso desde Oporto, facilitando que quienes visitan la zona desde más lejos puedan vivir la experiencia sin complicaciones, disfrutando del río y de las vistas de los viñedos en terrazas que se extienden a lo largo de sus orillas.
Estas experiencias se realizan tanto en los tradicionales barcos rabelos, históricamente utilizados para transportar el vino desde los viñedos del Douro hasta Oporto, como en modernas embarcaciones turísticas. Entre las empresas especializadas que organizan estos paseos destacan Pipadouro Vintage Wine Travel (pipadouro.pt), conocida por sus recorridos en barco desde Pinhão; Ânima Durius (animadurius.pt); Rivus (rivus.pt); Douro Tours (douro.tours); Magnifico Douro (magnificodouro.pt); y, muy popular entre los visitantes, la Companhia Turística do Douro (ctdouro.com), que ofrece experiencias completas, desde rutas cortas hasta excursiones de día completo, combinando navegación con degustaciones y explicaciones sobre la tradición vinícola de la región.
El valle del río Vila Côa puede presumir de tener otro Patrimonio Mundial de la Unesco. Se trata del conjunto de grabados rupestres más importante de toda Europa, una inmensa galería de 30 kilómetros al aire libre que se resume con réplicas en el moderno edificio del Museo del Côa, en Vila Nova de Foz. También están expuestos artefactos encontrados durante las excavaciones realizadas en el valle, que transportan al ambiente de las sociedades cazadoras-recolectoras del Paleolítico. La visita complementa la visita a algunos yacimientos con guías especializados.
La excepcional concentración de pinturas del Paleolítico superior se remonta a 25.000 a 10.000 años a.C. y son similares a los que se ven en el yacimiento arqueológico de Siega Verde, en Salamanca —también en la lista de la Unesco—, formando ambas un valioso conjunto patrimonial transfronterizo.







