El huracán Erick ya ha tocado tierras mexicanas, fortalecido a huracán de categoría 3. El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos dio a conocer que el meteoro arribó en el extremo oeste de Oaxaca, al este de Punta Maldonado. Se estima que los vientos máximos sostenidos rondan los 205 km/h.
Los efectos de este fenómeno aún están por verse en las costas del Pacífico mexicano. Las playas de Guerrero todavía no se recuperan totalmente de la destrucción del huracán Otis, en octubre de 2023, y ya se preparan para el embate de Erick. La tormenta tropical se convirtió en huracán de categoría 1 la mañana de este miércoles y antes de la media noche ya había alcanzado la categoría 3. Otis, que en poco más de 12 horas se convirtió en huracán de categoría 5, el más letal que ha azotado las costas del sur mexicano en los últimos años, provocó estragos, incluyendo más de 50 muertos. Esta vez, en menos de 24 horas, unos 18.000 elementos federales, locales y estatales fueron desplegados en Oaxaca y Guerrero.
Erick, el primer huracán mayor de la temporada en el Pacífico, comenzó como una depresión tropical y evolucionó a la categoría 3 antes de tocar tierra la mañana de este jueves. Sin embargo, y aunque se tiene muy presente la devastación y la rápida evolución de Otis en solo unas horas, los especialistas apuntan a que Erick no seguirá el mismo comportamiento. El meteorólogo José Martín Cortés hace un llamado a la prudencia y señala que aunque es un huracán importante, “no tiene la intensidad que en su momento tuvo Otis”.
Cortés apunta a que Erick ha llegado dentro de una temporalidad “normal” en un periodo de huracanes que comenzó el 15 de mayo y terminará el 30 de noviembre. “Lo que sí llama la atención es que van cinco ciclones en las inmediaciones del territorio mexicano, siendo este, justo el primero que puede ser catastrófico o potencialmente destructivo, en un mes de junio”, apuntó. El meteorólogo asegura que es poco frecuente que al inicio de esta temporada se presenten ciclones tan fuertes, y que un escenario parecido no se veía desde 1985, un año con mucha actividad de este tipo durante un mes de junio.
Las autoridades de los tres niveles de poder en México se han preparado con antelación. Apenas terminando de la cumbre del G7 en Canadá, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, llamaba desde su cuenta de X a la prudencia a la población ante la inminente evolución de Erick de tormenta tropical a huracán. “Pedimos a la población de las costas de ambos estados que permanezca alerta e informándose por canales oficiales”, escribió.
La noche de este miércoles, Sheinbaum publicó un video en X en el que reitera el llamado de alerta a la población que será afectada por el huracán, y en el que informó la suspensión de clases y actividades en las zonas afectadas: “Voy a estar muy atenta a lo que suceda esta noche, manténganse juntos y mantengan la calma”, dijo.
Además de la puesta en marcha del Plan DN-III en Guerrero y Oaxaca, la Secretaría de Marina desplegó su Plan Marina, en su fase de auxilio —y de prevención en el Estado de Veracruz— con personal, vehículos, embarcaciones, aeronaves, plantas generadoras eléctricas, cocinas móviles, y plantas potabilizadoras “con el objetivo de salvaguardar la vida humana, los bienes de la población, la planta productiva, los servicios públicos y medio ambiente”.
Al menos desde este martes, las autoridades federales ya disponían de más de 8.000 miembros de la Defensa, 9.000 de Marina, 37 elementos de la Conagua y 91 equipos especializados para afrontar la llegada de Erick. Además de 665 elementos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que colaboran con 154 grúas y 51 torres de iluminación en la zona.
Para Christian Domínguez, meteoróloga e investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, todos los ciclones tropicales representan un peligro y es necesario tener precaución y cuidado ante cualquiera de estos fenómenos. Domínguez asegura que el peligro de Erick son los vientos y la cantidad de lluvia que caerá: “Se pronostica que pueden llover entre 400 y 500 milímetros en esta región del suroeste de Oaxaca, que representa la mitad de todo lo que llueve en Ciudad de México en todo el año”, apunta.
Domínguez resalta que los ciclones fuertes suelen tener lugar en septiembre y octubre y asegura que se podría estar viendo actualmente categorías más altas en una temporalidad más temprana. Además, subraya que se prevé que esta temporada se formen entre 13 y 19 ciclones tropicales, cuando el promedio histórico —en 30 años de registros— es de 16.
Pescadores de las regiones afectadas ya han resguardado sus embarcaciones y atendido a los llamados de las autoridades locales. Mientras que en Acapulco, pendientes ante el terror que supuso la devastación que dejó Otis, se han registrado compras de pánico y largas filas en gasolinerías.
Algunos pobladores han denunciado a medios de comunicación locales la subida intempestiva de los precios de alimentos de la canasta básica y el desabasto que ya comienza a aparecer en supermercados y tiendas. “Ahorita ya hay desbasto de huevo, al jitomate ya le subieron, y ya no hay”, dice una mujer a las cámaras de la agencia Quadratín. “De por sí no hay trabajo en Acapulco y ahora le suben más a las cosas”.
Otis, una tormenta tropical formada a unos 500 kilómetros de Acapulco, tocó tierra como un huracán de categoría 5, como lo hicieron el Katrina en Nueva Orleans o María en Puerto Rico. Prácticamente, nada ni nadie estaba preparado para que vientos de más de 250 kilómetros por hora barrieran la tierra. El saldo oficial fue de al menos 47 personas muertas y 59 no localizadas.







