LA NACION
Cuando este martes Claudio “Chiqui” Tapia le entregó una placa en el campo del Monumental antes del clásico contra Brasil por la eliminatoria para el Mundial de 2026, sorprendió el motivo: 50 partidos en el seleccionado argentino. No es una cifra tan alta ni tan redonda, pero el reconocimiento a Emiliano Martínez es merecido por lo que logró en el conjunto nacional, del cual parece ser el miembro favorito de los hinchas después de Lionel Messi.
En las ahora 51 presencias, Dibu logró 36 vallas invictas (70,5%), ganó sus 4 series de penales con 8 remates atajados y tiene tantas derrotas, 4, como competencias conquistadas: Copa América Brasil 2021, Copa del Mundo Qatar 2022, Finalissima 2023, Copa América Estados Unidos 2024. Y ya está, el equipo argentino, clasificado para otro mundial, el de Estados Unidos-México-Canadá.
“Si ganamos dos seguidos… ya está. Ya está y hay que darles lugar a otros pibes. Me gusta mantener las promesas y cumplirlas», impactó, en una entrevista con Telefé luego del abrumador 4-1 sobre Brasil. El arquero de 32 años anunció este miércoles, entonces, que en caso de volver a ser campeón mundial el próximo año pondrá punto final a su carrera en la selección. Y puso el ejemplo de un compañero, Ángel Di María, para justificar la decisión: “Angelito se bajó. Todos le decíamos «tenés que seguir». Él dijo «ya está» y lo aceptamos. Me pareció perfecto”.
Dibu saltó a la popularidad entre los hinchas albicelestes con aquel “¡mirá que te como, hermano!” a Yerry Mina en la definición por penales contra Colombia de una semifinal de la Copa América de 2021, en un estadio vacío en el que sonaban claramente sus palabras provocadoras. “Fue un boom. Yo ya venía [tratado por un psicólogo] desde hacía muchos años; desde los 23, cuando atajaba en Getafe. Pero eso fue un boom. Uno no se daba cuenta de que se escuchaba todo tan claro; hay muchos insultos en los partidos y nadie se entera. Pero después de ese boom yo tenía que jugar la final con Brasil y no podía desenfocarme», contó en la charla televisiva de 43 minutos.
Esa explosión de fama y aceptación, tan repentina, podía ser difícil de manejar. Martínez eligió eludir buena parte de las repercusiones. “Cuando hablan de vos, vas a las redes a leer, y yo trato de bloquear eso. Si uno confía en uno mismo no hace falta leer todo eso. Nunca leo comentarios”, planteó, desde el basamento de sus sesiones de análisis. “Yo trabajo con mi psicólogo por el hecho de que soy campeón del mundo y gané cuatro veces el Guante de Oro como mejor arquero del mundo”, manifestó. Y reveló cómo se comporta con los chicos de los planteles que él compone, tanto el de AFA como el de Aston Villa, de Inglaterra.
“Yo a los jóvenes los saco del fisio [fisioterapeuta] en el club. Tengo la cultura de la vieja escuela de Independiente, en la que el chico tiene que esmerarse. Allá, en Inglaterra, los jóvenes juegan un partido y al otro día están «ay, me duele», tirados con el celular y masajeándose. Yo los saco y los mando afuera. Si hacen eso no van a conseguir lo que quieren”, detalló Emiliano. Y comparó la situación con lo que sucede con compañeros en el equipo argentino: “Acá tenemos chicos que con 24 años ya son campeones del mundo. Enzo [Fernández], Alexis [Mac Allister], Julián [Álvarez], en los entrenamientos, se tiran de cabeza. Eso muestra que se necesita a los jóvenes y que ellos quieren más”.
También en Aston Villa es figura el marplatense, por supuesto. El entrenador Unai Emery lo considera el mejor arquero del planeta y en él confiará para superar la serie de cuartos de final de la Champions League que afrontará el 9 y el 15 de abril contra Paris Saint-Germain. El primer partido será en el Parque de los Principes, o sea, en Francia, país donde el argentino causó molestia con sus provocaciones y sus burlas en la final de Qatar 2022. Ya cuando pisó esa tierra en otro compromiso de Aston Villa fue fuertemente rechazado, por hinchas de Lille.
“Nosotros en casa somos fuertes; perdimos un partido en todo el año. Y afuera nos cuesta. Pero esto es un mata-mata y todo puede pasar. ¿Volver a Francia? Lo bueno es que mis compañeros van a tener menos presión porque la gente va a chiflarme a mí, pero es normal: lo tengo asumido y controlado. Va a ser peor que contra Lille; me han llegado mensajes que dicen que los hinchas son más duros. Pero voy preparado“, anticipó la visita a PSG, conjunto en el que actuaron Messi, Di María y Leandro Paredes.
“En el club, quizás, somos vulnerables defensivamente y me hacen goles, por lo que trato de equiparar a dónde llevo al club y a dónde voy con las estadísticas. Capaz, atajo mejor cuando ganamos 2 a 1 que cuando ganamos 1 a 0. Trato de equilibrar, porque soy de forzar las estadísticas”, expuso. No quedó claro si eso se debe a que se obnubile con mantener invicto el arco, a que una vez liberado de esa presión se condicione menos y actúe más suelto. En todo caso, sus palabras son respaldadas por el antecedente de su lenta reacción en el gol del brasileño Matheus Cunha de este martes. Emiliano se reconoce un obsesivo de los números, de los récords. Y eso es motivación para un arquero tan exitoso.
“Busco algo para superarme. Si no, ¿qué supero? Si superé todo lo que quería. Me impulso a luchar en contra de mí. Hoy es Dibu contra Dibu. Llegué a la cima, ¿y cómo peleo contra eso? Llegué a la cima al ser campeón del mundo porque nunca busqué ganar el Guante de Oro. Los premios individuales vienen de lo colectivo. Una vez que fui campeón mundial no dije «ya está». Fue al revés: ganar otra Copa América, y después, otro Mundial”, reveló con suficiencia. Tiene un referente como para espejarse, por cierto.
“El mejor ejemplo es Leo [Messi], que sigue esforzándose después de ganar 37 veces el Balón de Oro”, exageró Dibu. Y argumentó: “¿Por qué si él sigue esforzándose yo voy a descansar, si puedo más y estoy en mi mejor momento?”.
El mejor momento del fanático de las estadísticas puede impulsar al arquero a querer sobrepasar a colegas históricos del seleccionado. Acaba de dejar atrás a Roberto Abbondanzieri, que atajó 49 veces en el equipo, y tiene cerca a otro “Pato”, Ubaldo Fillol, que registra 54 presencias. Lejos figura un arquero activo, Sergio Romero, con ¿inigualabes? 96. Para Emiliano Martínez no parece haber imposibles. Si ni siquiera anhelaba ganar tanto entre mundiales, Copa América y Guante de Oro. Pero, hombre cumplidor de palabra como se presenta, sí será imposible alcanzar ese número para él si respeta su anticipo: dejar el seleccionado nacional en caso de volver a levantar la Copa del Mundo en Norteamérica. Hoy por hoy, con esta Argentina intratable, que ocurra no parece nada descabellado.