Chihuahua, Chih. — 24 de julio de 2025
Desde las profundidades de la Sierra Tarahumara, donde el eco de los pinos guarda historias de resistencia y dignidad, Rosalba Loya García alzó su voz con firmeza y orgullo. En un mensaje cargado de identidad y memoria, la líder rarámuri expresó su visión sobre el papel de la mujer indígena, la dignidad de su pueblo y su vínculo con figuras políticas que marcaron un capítulo en la historia reciente de Chihuahua.
“Vengo de la Sierra Tarahumara, donde se camina con huaraches y se habla con el alma”, dijo Loya García, reafirmando su origen con palabras que evocan el arraigo a la tierra y a la cultura de los pueblos originarios. Su discurso no fue un acto político, aseguró, sino un ejercicio de memoria: recordar sin miedo, reconocer sin intereses.
Uno de los puntos más significativos de su mensaje fue su referencia al exgobernador César Duarte Jáquez, actualmente una figura controvertida en la política chihuahuense. A pesar de las críticas que ha recibido el exmandatario, Loya García destacó su cercanía con las comunidades indígenas durante su gestión.
“Conocí a César Duarte no solo como gobernador, sino también como amigo. Caminó con nosotros, escuchó y apoyó sin miedo”, expresó. Y aunque su postura puede resultar polémica en el actual contexto político, insistió: “No hablo por política, hablo por memoria. Porque hay cosas que no se olvidan”.
Más allá de nombres y cargos, el mensaje de Rosalba Loya es una defensa del papel de las mujeres rarámuri como guardianas de la cultura, la tierra y la resistencia. “Ser mujer rarámuri es no rendirse, aunque el camino sea cuesta arriba”, afirmó con convicción.
Su intervención ha generado reacciones encontradas, pero también ha puesto sobre la mesa una reflexión más profunda sobre el reconocimiento, la visibilidad y el respeto hacia los pueblos originarios del norte de México.
En tiempos donde la voz indígena aún lucha por espacios en los medios y la política nacional, palabras como las de Loya García resuenan como un recordatorio de que, en la Sierra, también hay historia, dignidad y amor profundo por la tierra.







