Cuando se trabaja con convicción, Juárez no solo avanza: lidera EDUARDO ARREDONDO
En un país donde la ciudadanía suele desconfiar de los gobiernos y los resultados escasean, hay acciones que merecen ser observadas con mayor atención. Ciudad Juárez comienza a consolidarse como uno de esos casos donde la política pública deja de ser discurso para convertirse en hechos medibles.
Por segundo año consecutivo, el municipio se coloca como primer lugar estatal en desempeño municipal y segundo lugar nacional en Mejores Prácticas Municipales 2025, reconocimiento que no llega por casualidad. El Presupuesto Participativo, una herramienta que durante años fue subestimada, hoy se posiciona como uno de los ejes más sólidos de la actual administración encabezada por Cruz Pérez Cuéllar.
Más allá de las cifras y los premios, el verdadero impacto se percibe en los espacios donde la política pública toca vidas. La reciente entrega de mobiliario escolar a 214 planteles educativos, beneficiando a más de 42 mil estudiantes, es una muestra clara de ello. No se trata solo de pupitres, pizarrones o mesas; se trata de dignificar las aulas, de enviar un mensaje contundente de que la educación sí importa.
Con una inversión superior a los 12 millones de pesos, el programa Mi Escuela, Mi Espacio Seguro fortalece el equipamiento básico de preescolares, primarias, secundarias y escuelas de educación especial. Un esfuerzo que, como lo reconocen padres de familia, docentes y estudiantes, no tiene precedente en la historia reciente del municipio.
Lo relevante aquí no es únicamente el monto invertido, sino la lógica detrás de estas acciones. La participación ciudadana dejó de ser un trámite decorativo para convertirse en una vía real de decisión. Colonias, asociaciones civiles y comunidades escolares hoy tienen voz, y eso explica en gran medida por qué Juárez fue reconocido a nivel nacional, quedando apenas por debajo de Toluca.
Durante años, la política local ignoró a quienes levantaban la mano para mejorar su entorno. Hoy, esa dinámica cambió. La democratización de las decisiones públicas ha permitido que los recursos se dirijan donde verdaderamente se necesitan.
Juárez avanza, sí, pero lo más importante es cómo avanza: con participación, con inversión social y con resultados tangibles. En tiempos donde la desconfianza domina el escenario público, estos logros no deben pasar desapercibidos.
Porque cuando se trabaja con convicción, Juárez no solo avanza: lidera.







