*Controversial…*
*Estados Unidos: ¿Transformación o declive?*
El muro de cristal blindado.
Por: Raúl Sabido.
Durante décadas, Estados Unidos ha llevado la bandera de la democracia, justificando intervenciones en gobiernos progresistas bajo el argumento de la libertad.
Sin embargo, en nombre de estos ideales, promovió fuerzas antidemocráticas, socavó voluntades mayoritarias y moldeó la política global conforme a sus propios intereses. Hoy, esa misma nación enfrenta una paradoja evidente, los principios que defendió en el exterior parecen desmoronarse dentro de sus propias fronteras.
El mismo gatopardismo que utilizó para moldear gobiernos en el extranjero ahora se exhibe dentro de su propio país. Donald Trump no es solo un actor en esta crisis de identidad nacional, sino la representación más nítida de un sistema que ha privilegiado la concentración de poder sobre el bienestar colectivo. Aquellos que lo respaldaron comienzan a cuestionar el costo real de su elección, mientras los demás se preguntan:
¿Sigue vigente la democracia que Estados Unidos exportó al mundo, o enfrenta hoy una erosión interna de su propia legitimidad?
Las calles de Estados Unidos se han convertido en el epicentro de una movilización de gran escala. Bajo el lema “No Kings”, ciudadanos de todas las edades han exigido la restauración de los valores democráticos y fundacionales del país. El desfile militar en Washington D.C., lejos de ser un evento patriótico, simboliza la consolidación de un régimen que rinde culto al ego, mientras las protestas representan la resistencia a ese mismo autoritarismo.
*La realidad desnuda a Estados Unidos*
Esta crisis refleja un patrón histórico de intervenciones en América Latina, donde países como Venezuela, Bolivia, Chile, Nicaragua y Cuba han sido etiquetados como estados autoritarios, mientras Washington promovía cambios en sus gobiernos en nombre de la democracia y las libertades. Sin embargo, las mismas tácticas de control y represión que antes denunciaba parecen detonarse ahora dentro de sus propias fronteras.
*A la crisis política se suma la reconfiguración económica*
Durante años, EE.UU. promovió el neoliberalismo capitalista como clave del desarrollo global. Sin embargo, bajo la administración Trump, el país ha virado hacia un brutal proteccionismo y nacionalismo económico, poniendo en jaque su papel en el mundo y generando incertidumbre en el orden económico global.
Lo que alguna vez fue el estandarte del crecimiento sin fronteras ahora se convierte en un repliegue hacia la industria nacional, gravando la economía global y su propio mercado. El tributo que impone al comercio internacional terminará afectando, irónicamente, a sus propios ciudadanos, quienes asumirán el costo de sus políticas proteccionistas.
*La encrucijada*
Estados Unidos se enfrenta a una encrucijada histórica comenzando por la desaceleración económica, la inflación creciente y la incertidumbre sobre el futuro del dólar reflejan el impacto de estas políticas. La administración ha optado por un modelo de capitalismo dirigido por el Estado, interviniendo activamente en sectores estratégicos y alterando el equilibrio del mercado, exactamente lo mismo que ha criticado severamente a México en los últimos años.
*El nuevo paradigma*
La pregunta que resuena en todos los ámbitos es clara: ¿estamos presenciando la transformación de Estados Unidos hacia un nuevo paradigma político y económico, o es este el inicio de una debacle financiera y democrática que marcará el declive de su hegemonía? La respuesta aún está por escribirse, pero lo que es innegable es que el país ya no es el mismo.
*México, ejemplo de la contradicción estadounidense*
El caso de México es un reflejo claro de la hipocresía en la narrativa económica de la administración Trump. Durante años, Washington criticó las políticas de recuperación de soberanía energética y protección industrial en México, calificándolas de populistas y contrarias al libre mercado. Sin embargo, la administración Trump ha adoptado medidas similares, defendiendo su propia industria con políticas proteccionistas mientras condena a México por hacer lo mismo.
La administración de Andrés Manuel López Obrador promovió la recuperación de empresas estatales como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), priorizando la producción nacional sobre la inversión extranjera, por supuesto esto generó fricciones con Washington, cuyos legisladores expresaron su preocupación por el impacto en sus empresas en México.
Paradójicamente, Trump ha impulsado una política de proteccionismo económico, imponiendo aranceles y renegociando acuerdos comerciales en favor de la industria estadounidense. Mientras defiende la intervención estatal en sectores clave de su país, critica a México por aplicar medidas similares.
*México y la defensa de los valores democráticos*
México ha demostrado firmeza en la defensa de sus valores democráticos, en contraste con la represión política que se vive hoy en Estados Unidos. A pesar de los desafíos internos, México ha sostenido procesos democráticos y ha promovido la participación ciudadana pacífica con total libre expresión.
Mientras que hoy en EE.UU. se ha intentado restringir la libertad de prensa y se han reprimido protestas con el uso de fuerzas federales, México ha mantenido la libre expresión y el derecho a la manifestación pacífica sin recurrir a la represión del Estado contra las disidencias.
*Los intereses de las élites corporativas y los capitales globales*
Las élites corporativas de Estados Unidos han comprendido que el modelo que promovieron durante décadas ya no les garantiza el dominio absoluto. La expansión de China y el crecimiento de economías emergentes que aprovecharon su tecnología, inversiones y empresas han transformado el equilibrio global.
Ahora, ante el temor de perder el control, buscan refugiar su capital dentro de sus fronteras, sacrificando la estabilidad internacional en el proceso. Las guerras, más que conflictos ideológicos, se han convertido en herramientas para recalibrar la concentración de la riqueza y restaurar su hegemonía mundial.
El bloque BRICS se convierte en el mayor desafío para este modelo, y desestabilizar economías parece ser la ruta elegida para frenar su avance.
*¿Tropiezo o transformación?*
Estados Unidos es un país extraordinario, construido por su gente y fortalecido por sus migrantes. Lo que sucede hoy es solo un tropiezo de cuatro años, porque al final, la nación siempre ha encontrado el camino de la renovación desde su fundación en 1776. Golpear a sus ciudadanos nunca ha sido la respuesta, porque la verdadera fuerza de su democracia radica en su gente y esta posee una enorme capacidad de cambiar, aprender y reconstruirse, la diversidad étnica les fue construyendo en un modelo de vida que muchos en este planeta desean.







