Adriana C. Arellano
No es sorpresa para nadie que Timothée Chalamet ha soñado siempre con “ser uno de los grandes” del séptimo arte. Un deseo que expresó con convicción hace un año al recoger su premio en los SAG a Mejor Actor por dar vida a Bob Dylan en A Complete Unknown, en el que afirmaba que “busco la grandeza”. En esta temporada de premios, el que fuera Laurie en el Mujercitas de Greta Gerwig ha sido uno de los intérpretes mejor valorados por la crítica, convirtiéndose en uno de los favoritos a ganar el Oscar el próximo domingo. Un pedestal que parece tambalear debido a los comentarios que ha ido realizando a lo largo de la campaña de su película, Marty Supreme, siendo los últimos —y los más controversiales— los que parecen indicar que, finalmente, no sería el que se alzará con la estatuilla.
Fue durante una conversación con Matthew McConaughey —con quien compartió pantalla brevemente en Interstellar— en la Universidad de Texas cuando Timothée Chalamet desveló lo que parecía ser sentimientos de disgusto con las artes escénicas. En este encuentro, ambos actores conversaron sobre el futuro del cine y la importancia de mantener vigente la experiencia de ver una película en una sala, mostrándose en desacuerdo con el avance a pasos agigantados de los servicios y plataformas de streaming.
Sin embargo, y a pesar del factor aparentemente educativo de su conversación, esa pasión por el cine que Timothée ha manifestado tan férreamente, esa delicadeza al hablar de su ámbito, de su profesión, no ha sabido mantenerla por las demás arte escénicas —que tanta importancia tuvieron en su vida—. “No quiero trabajar en el ballet, la ópera o cosas que digan: ‘Mantened esto vivo, aunque a nadie le importa ya’. Lo digo con respeto a toda la gente del ballet y la ópera”, fueron sus palabras.
Nada más pronunciar este comentario, Timothée pareció reconocer el impactante carácter de sus palabras e intentó recular, añadiendo en un tono bromista que “acabo de perder 14 centavos de audiencia”. “Me he metido en un problema sin ninguna razón”, confesaba. Sin embargo, los admiradores que más han seguido su carrera no tardaron en comentar su decepción ante estas polémicas declaraciones.
Un comentario que ha hecho resurgir un antiguo vídeo de Timothée, durante la promoción de su película The King, en 2019, en el que expresaba una opinión similar. En él, el actor confesaba sus sentimientos negativos a ciertas “expresiones artísticas centenarias” —como la ópera y el ballet—, son “formas de arte moribundas”.
Si bien es cierto que Timothée Chalamet puede presumir de de una de las trayectorias cinematográficas más aclamadas por la crítica, su aventura en la actuación comenzó sobre las tablas. Se graduó de Interpretación en Interpretación enLaGuardia High School of Music & Art and Performing Arts, y, tras esto, se matriculó en la Universidad de Columbia, donde tan solo cursó un año de la carrera de Antropología Cultural —fue en este momento cuando consiguió un papel secundario en Interstellar—. Tras esta oportunidad, decidió abandonar la prestigiosa universidad y se transfirió a la Escuela de Estudios Individualizados Gallatin, la cual pertenece a la Universidad de Nueva York.
Durante estos años, Timothée parecía disfrutar al practicar teatro en las diferentes escuelas en las que estudiaba, y son cientos los vídeos en los que el actor estaba sobre las tablas antes de que diera el salto a Hollywood allá por 2017 gracias al fenómeno de Call Me By Your Name. La pasión del intérprete no surgió repentinamente, sino que la heredó de su madre, Nicole Flender, quien antes de dedicarse al séptimo arte, fue bailarina en Broadway —su madre, es decir, la abuela de Timothée, también era bailarina—.







