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7 IMPRESCINDIBLES OBRAS DE JULIO DE CORTAZAR.

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7 IMPRESCINDIBLES OBRAS DE JULIO DE CORTAZAR.
 
Julio Cortazar nació, de padres Argentinos, en 1914, fue considerado una de las figuras más representativas del boom de la literatura hispanoamericana del siglo XX, se crio en un suburbio de Buenos, Aires para estudiar la carrera de maestro normalista, y es paradójicamente, el que más parecido tiene con Borges en su primeras obras & el que más se diferencia de él, en las ultimas. Los años de información de Cortazar estuvieron inmersos en la realidad Argentina, en 1951 salió para Europa y publico su primer volumen importante, Bestiario, una colección de cuentos fantásticos, donde el autor muestra la irrealidad que se desprende de la realidad. Alfred Jarry le enseño que el verdadero estudio de la realidad no residía en las leyes sino en las excepciones de esas leyes, y también que las cosas más graves podían ser exploradas mediante el humor. Cortazar como muchos de sus contemporáneos, encontró en el exilio su condición de latinoamericano, primero fue una especia de esteta borgiano, más tarde sus recursos imaginativos se hacen diferentes y aun antagónicos a los de Borges. La obra de Cortazar es más caudelosa, más abierta, menos perfecta, pero más vital, más agresiva.
Coartazar ha abordado a contramano los géneros convencionales pero con el tiempo ha ido descartando todos los efectos fáciles de la narrativa tradicional, para el como para los mejores novelistas latinoamericanos de hoy, renovar el lenguaje es renovar al hombre, esta
evolución se puede comprobar a lo largo de sus libros: Final de juego (1956), Las armas secretas (1959), su primera novela, Los premios (1960), Historia de cronopios y de famas (1962), Rayuela (1963). Podría decirse que la obra de Rayuela fue la más madura y de gran aliento poético, ya que ofrece una de las visiones más profundas de la realidad vital & cultural de Latinoamérica. Posteriormente ha publicado “Todos los fuegos el fuego (1966), “La vuelta al día en ochenta mundos (1967), “62 Modelo para armar (1968) & “Último round” (1969).
ULTIMO ROUND – JULIO CORTAZAR   
Julio Cortázar ha empleado en los breves textos que componen Último round la técnica del collage, con recortes periodísticos, comentarios y mezcla de poesía y prosa, y un predominio en todos ellos del humor, la ternura y la ironía en la busqueda de una nueva expresión de la realidad.
Desde su portada cubierta de pequeños fragmentos textuales a modo de sección de anuncios de diario. Si hubiera que describir esta obra en pocas palabras, éstas podrían ser collage literario: los microrrelatos y microensayos se alternan con fotografías y poemas.
Lo curioso de estos relatos es que el lector siempre queda atrapado, a pesar de la alteración de la sintaxis, de la disolución de la realidad, de lo insólito, del humor o del misterio, y reconstruye o interioriza la historia como algo verosímil.
De un fragmento textual a otro, la tipografía no se mantiene constante e incluso la orientación del texto pasa en ciertos puntos al pasado para volver más adelante a la orientación normal.
LA VUELTA EN DIA EN OCHENTA MUNDOS – JULIO CORTAZAR.
Este libro puede leerse como un collage de textos, un conjunto de invenciones, homenajes, digresiones y retratos, que vuelven el mundo irremediablemente cortazariano. Publicado originalmente en 1967, La vuelta al día en ochenta mundos lleva las marcas de la época: la juventud era toda rebeldía, el jazz de vanguardia ya convivía con Los Beatles, la imaginación tomaba el poder, y el espíritu del surrealismo, la patafísica y el situacionismo inundaba un arte que se había vuelto pop.
Si hay algo superlativo en este libro, es que esa frescura se mantiene intacta, alcanza con leer apenas unas páginas para comprobarlo, para quedar absortos frente a su libertad formal, para tener ganas de ir por más: de seguir a Cortázar hasta Duchamp, y de ahí saltar a Boris Vian, pasando por Rimbaud & por Thelonious Monk.
La vuelta al día en ochenta mundos es el gran libro moderno de Cortázar, pero también es un libro objeto. Incorpora viñetas, fotografías y dibujos, preparados y dispuestos por otro Julio Silva para que el lector se sumerja en un viaje lleno de sorpresas, juegos, peripecias, casi como en las novelas de aventuras de otro Julio Verne al que Cortázar no deja de celebrar de principio a fin.
El libro muestra la formación universal del autor y puede considerarse como su enciclopedia personal en donde se incluyen sus reflexiones sobre la literatura, el mundo, su posición política, su creación poética, sus lecturas y autores preferidos, sus descubrimientos por analogías, su sentido del humor. Un inventario tan variado que gira permanentemente en torno de sus preocupaciones fundamentales.
Julio Verne y el jazz se conjugan y dialogan en la escritura intersticial de Cortázar y sus mundos. Qué mejor que escuchar al propio autor referirse a este periplo sin par: “Todo participa de esta respiración de la esponja en la que continuamente entran y salen peces de recuerdo,
alianzas fulminantes de tiempos y estados, y materias que la seriedad, esa señora demasiado escuchada, consideraría inconciliables”.
LA RAYUELA – JULIO CORTAZAR.
“En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedrita sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esta altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación del otro Cielo al que también hay que aprender a llegar.”Y así comienza esa búsqueda infatigable de respuestas que garanticen algo así como el equilibrio. Una suerte de manto de agua calma que refleja, tal un espejo, un cielo despejado en el que solo basta atreverse a zambullirse para descubrir otro arenal de preguntas que nos condenan a una interminable búsqueda.
Una búsqueda que Julio Cortázar (1914-1984), con la complicidad del lector, supo mostrar que no desentrañar en sus obras. Y ese es precisamente el ingrediente que más cautiva al leerlo. Ni en sus cuentos, como Bestiario (1951) o Todos los fuegos el fuego (1966) ni en sus novelas, 62 Modelo para armar (1966), es la emblemática Rayuela (1963) donde Cortázar habla de lo absoluto.
Eso es la Rayuela un camino sin retorno, una invitación a empaparse, a someterse a los grandes interrogantes para aventurarse a romper con lo establecido, a probar otros caminos. Un desafío puede alcanzar a pensar a pensar algún lector al encontrarse en la primera página de la novela con unas instrucciones para leerla.
Un gran desconcierto, afirmaran otros al descubrir como Cortazar inventa un lenguaje, juega con la ortografía o modifica los párrafos, pero basta avanzar o retroceder por las paginas, según la disposición de Cortazar, para entender que además de forzar los límites de la narrativa reclama la participación del lector con la clara intención de que este no solo tenga la opción de elegir como leerla sino que sobre todo se identifique con los personajes, con esos amigos que conforman el club de la serpiente y comparten esa necesidad de salirse del cuadro, esa obsesión de buscar el centro , de alcanzar esa respuesta definitiva, que resuelva el quid de la existencia. Con Oliveira, el protagonista, ese hombre argentino, intelectual, enceguido en la búsqueda de entender ese recorrido existencial por el que transita y siente que se le escurre entre los dedos. Con la maga, esa mujer uruguaya deslumbrada a la vez que acomplejada por el intelectualismo de sus compañeros sin saberse poseedora de esa lucidez que los otros ansían a través de la lógica y la palabra, o con Traveler &Talita, espejo de una relación para Oliveira de lo que pudo ser y no fue. Una historia desgarradora de amor, un debate existencial, un laberinto sórdido que siempre nos devuelve al principio. Una obra imprescindible que con una maestría admirable nos arrima a una sola certeza, la única herramienta para desplazarse por este recorrido existencial que es la vida es la pregunta.
 
HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS – JULIO CORTAZAR.
En Historias de Cronopios y de Famas (1962) nos encontramos a un Cortázar lleno de ironía. Divididas en cuatro partes, las historias que completan este libro son insólitas, absurdas
ocurrentes. En Manual de instrucciones el escritor ofrece indicaciones para hábitos mayormente cotidianos, como puede ser el de dar cuerda a un reloj o el de llorar. Ocupaciones raras retrata la manera de ser y actuar de una familia, que bien podría representar a esa sociedad que parece no perder vigencia. Material plástico plasma la evidencia que para Cortázar lo fantástico es inagotable y la última sección es la que da título
al libro, Historias de cronopios y famas. En este apartado refiere las diferentes formas de pensar, de sentir, de actuar y en definitiva de vivir, de los tres protagonistas de estas historias en los que supo representar a los convencionales, a los conformistas y a los soñadores. La lectura de Historias de cronopios y famas es una propuesta a la reflexión, a atreverse a mirar desde otra perspectiva y a no dar nada por sentado. Desde la primera página el surrealismo irrumpe en el lector para desarticular esa visión convencional en la que, en especial, está instalado. Ese es tal vez el mayor desafío que plantea Cortázar al lector: provocarlo para que se arriesgue a eludir la conformidad y para que trate de escapar de ese mundo exterior que el mismo consideraba un laberinto fantasmal.
TODOS LOS FUEGOS EL FUEGO – JULIO CORTAZAR
Uno de los títulos de libros de relatos latinoamericanos más importantes del siglo XX, con uno de sus principales autores: Julio Cortazar. En estos cuentos, Cortázar pone de manifiesto su preocupación personal y peculiar por el hombre, y para ello lo instala en variadas situaciones. Considera al hombre, de modo absoluto y material, prescindiendo de toda trascendencia; no aparece ninguna referencia a un fin superior ni a un sentido más alto que el puramente material. Si bien esta colección de 8 cuentos no parece tener mucho en común, existe un sello estilístico reconocible. Los caracteriza la parquedad y la precisión en las expresiones, la brevedad de las frases. No sobra ni falta nada. Provisto de un vocabulario amplio, Cortazar pareciera escoger cada palabra con pinzas. En varios cuentos realiza críticas fundadas al catolicismo y a la Iglesia desde un punto de vista puramente humano. Entendiendo que es el hombre el que descompone la religión.
En “Todos los fuegos el fuego” cruza un situación de celos en la época del Coliseo Romano y otra de la actualidad. Coinciden en las dos historias un mismo final: los protagonistas mueren abrazados. Veinte siglos separan ambos argumentos, que Cortázar nos presenta juntos e intercalados, a veces hasta dentro del mismo párrafo, lo que hace pensar que el autor, al establecer este paralelismo, quiere sugerir la constancia de la conducta humana: infidelidades, venganzas, traiciones, odios, etc. O en “La señorita Cora” donde todo transcurre en la clínica donde han intervenido a un adolescente de 15 años, hijo consentido de una madre protectora. El muchacho experimenta por primera vez el enamoramiento, sintiéndose atraído por su enfermera Cora, joven de 19 años que lleva una vida en extremo liberal.
En “La isla a mediodía” el autor se sirve de un argumento clásico: el hombre que huye de la sociedad y de sus complicaciones para refugiarse en la vida tranquila y recogida de la naturaleza. Cortázar se muestra, en este cuento, optimista respecto al hombre. El hombre de la ciudad es bueno y generoso, incluso más bueno que el campesino. En “Reunión”, aunque no se hace mención a Cuba, es un cuento de clara alusión a la guerrilla que llevó a Fidel Castro al poder, en la que intervino el Che Guevara, al que parece aludir el autor, o al menos así se puede interpretar. Existe una crítica profunda a la sociedad burguesa y a sus instituciones, así mismo como de la religión. “La salud de los enfermos” trata de una anciana enferma, algo neurótica a la que se oculta la muerte de un hijo, Alejandro, y de una hermana, creando para ello una farsa que llega a lo inverosímil y grotesco. Cortázar describe la rutina sin sentido, con todas sus consecuencias. Individuales y sociales en el grupo familiar. Ácida crítica de las formas de vida rutinarias que se dan al interior de las familias. Con pocas palabras en “El otro cielo” este destacado cuentista y novelista describe un tipo de humano carente de valores. Mujeres y hombres apáticos, aburridos, tristes, sin auténticos amigos, sin ilusiones, confusos, tímidos y vergonzosos. En “Instrucciones para John Howell” utiliza como argumento la comparación de la vida con el sueño o con el teatro. “Pensándolo después… todo esto hubiera parecido absurdo, pero un teatro no es más que un pacto con el absurdo…”. Así comienza el cuento. Por lo escueto de la narración, se confunde la realidad con la ficción. Cortázar sugiere problemáticas serias como la autenticidad, libertad, coacción, fortaleza, pero como siempre las soluciones se las deja al lector que se queda masticando todos estos asuntos mucho tiempo después de haber terminado el libro. Un imperdible de la literatura latinoamericana.
62 MODELO PARA ARMAR – JULIO CORTAZAR.
62/Modelo para armar es el summum del trabajo cortazariano; un modelo literario en el cual la transgresión deja de ser tal, y en el que el lector también deja de serlo para convertirse en una parte activa que va destejiendo imagen tras imagen, frase tras frase, con el fin de descubrir el hilo conductor del relato, y dar forma y figura a los personajes.
62/Modelo para armar es la consecuencia directa del capítulo 62 de Rayuela: hacer un libro en el que se rompa el tiempo y las conductas ordinarias descubran lo fantástico. Todo sería como una inquietud, un desasosiego, un desarraigo continuo, así, la obra igual transcurre en Londres, París o Buenos Aires, y los personajes en una misma secuencia pasan del diálogo al monólogo. A cada lector le corresponde la grata tarea de unir pieza tras pieza hasta conjeturar este 62/Modelo para armar.
 
EL PERSERGUIDOR – JULIO CORTAZAR.
Una obra en la cual personifica al legendario jazzista Charlie Parker, el cuento narra la historia de Johnny Carter, un saxofonista de jazz, adicto a la marihuana y con una percepción del mundo y del espacio-tiempo muy particular.
La historia comienza con Bruno, crítico de jazz, que recibe una llamada de Dedée, quien vive con Johnny en un cuarto en un hotel. Johnny comienza a hablar del tiempo, una de sus obsesiones; y Bruno va recordando una serie de anécdotas al respecto, como por ejemplo, cuando en medio de un ensayo con Miles Davis a Johnny le da otro de sus ataques, y se pone a gritar pero si esto lo toqué mañana!». Bruno acaba de terminar una biografía sobre Johnny, y lo sigue visitando ocasionalmente.
El resto del relato se basa en las andanzas y curiosidades de Johnny, quien a pesar de su despreocupación y su desmesura parece sustentar un genio no poco refinado y exacto: lee con dedicación un librito de poemas de Dylan Thomas, sus conversaciones son sorprendentemente metafísicas, pero aun así, aparenta ser desprendido e ignorante. El relato termina con la muerte de Johnny y con el ascendente éxito del libro de Bruno.
“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma” – Julio Cortazar.
Foro Literario- Biblioteca Viva – P – Omar Velázquez.

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