Chihuahua, entre la violencia y el descuido
Por [ eduardo arredondo ]
Otra vez Chihuahua aparece en los primeros lugares de los reportes nacionales de homicidios. Cinco asesinatos en un solo día, según el más reciente informe de la Comisión Nacional de Seguridad, bastaron para colocar al estado como el segundo más violento del país, solo detrás de Sinaloa.
La cifra, que podría pasar desapercibida entre los números fríos del conteo diario, refleja una realidad que en Chihuahua se siente cada vez más cerca: la violencia no se ha ido, solo se ha normalizado. Ciudad Juárez sigue siendo el epicentro, pero los asesinatos se extienden también hacia la capital, la Sierra y el corredor del Desierto Chihuahuense. La geografía de la violencia se expande como una mancha que no conoce límites.
A la par de los homicidios, la tragedia también se refleja en las calles, pero de otra forma: tres personas perdieron la vida esta semana atropelladas por unidades de transporte público o de pasajeros. Tres muertes distintas, pero con un denominador común: el descuido, la imprudencia y la falta de responsabilidad en un sistema de movilidad que parece funcionar sin control ni conciencia.
Una adolescente de 14 años, una joven mujer de 32 y un hombre cuya identidad apenas se conoce. Tres historias truncas por un camión, una ambulancia y un autobús. Tres nombres que se suman a la lista de víctimas que no murieron por una bala, pero sí por el mismo abandono institucional que permite que todo esto ocurra sin consecuencias reales.
Mientras tanto, los responsables —conductores, autoridades, incluso la sociedad misma— siguen circulando, algunos en libertad condicional, otros en completa indiferencia. En Chihuahua, la muerte se volvió parte del paisaje: en los caminos de la Sierra, en las avenidas de la capital, en los rincones donde nadie mira.
El problema no es solo de cifras, sino de humanidad. No se trata de cuántos homicidios hubo o cuántos peatones murieron, sino de qué tan poco nos conmueve ya leerlo. La inseguridad, la impunidad y la desatención pública están tan presentes que ya no escandalizan.
Chihuahua, segundo lugar nacional en homicidios, primer lugar en resignación.







