“Chihuahua Bajo Ola de Violencia: El Chihuahua que No Queremos Ver”
Por [eduardo aredondo ]
Chihuahua, México (27 de julio de 2025).
Las calles de Chihuahua, en especial sus municipios más vulnerables, han visto cómo la violencia crece de manera desmedida. En solo 48 horas, se registraron 18 homicidios, tres de ellos de policías, lo que subraya una tendencia cada vez más preocupante en el estado. Guadalupe y Calvo, Madera, Aldama y Juárez se han convertido en los focos rojos de una crisis de seguridad que no parece tener freno.
Desde hace más de un mes, estos municipios concentran la mayor parte de los homicidios registrados en el estado, y los recientes hechos de violencia no hacen sino aumentar la alarma. La noche del viernes, los ecos de los enfrentamientos entre criminales y policías resonaron en la cabecera de Guadalupe y Calvo, donde el saldo fue de dos gatilleros muertos y otro par detenido, tras un operativo de la BOI. Aunque las fuerzas de seguridad han dado resultados, la violencia parece seguir creciendo a un ritmo vertiginoso.
Este auge de sangre no se limita a los grupos criminales. La violencia ha llegado a tocar a las autoridades mismas. El asesinato de Óscar Remedios Lucero de la Rosa, un agente de la Policía Municipal de Aldama, marca un doloroso recordatorio de la vulnerabilidad de los cuerpos de seguridad. Este suceso, ocurrido el viernes, se suma a otros asesinatos de agentes en Madera, donde dos oficiales fueron abatidos tras un tiroteo.
La creciente cantidad de homicidios y la brutalidad de los crímenes —como el hallazgo del cuerpo de María Guadalupe L. R., quien fue secuestrada y asesinada en Cuauhtémoc— no hacen sino confirmar lo que muchos ya temían: el crimen organizado sigue ganando terreno, desbordando las capacidades del Estado para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
Los municipios afectados no solo están lidiando con una crisis de seguridad, sino también con el miedo palpable en sus calles. Los ciudadanos viven con la incertidumbre de saber si serán la siguiente víctima de un crimen violento.
A pesar de los esfuerzos interinstitucionales para fortalecer la seguridad, como la reciente mesa de seguridad en Guadalupe y Calvo, los resultados parecen insuficientes frente a la magnitud de la problemática. Los operativos de las autoridades están siendo ejecutados con determinación, pero el costo humano sigue siendo altísimo.
En este contexto, los chihuahuenses se enfrentan a un panorama cada vez más sombrío. Es claro que la situación no solo requiere más fuerza en las calles, sino también políticas más profundas y de largo plazo que combatan las causas estructurales de la violencia, como la pobreza, la corrupción y la falta de oportunidades.
Un llamado a la acción
Si algo está claro, es que Chihuahua necesita un cambio. No solo en el enfoque de la seguridad, sino también en el fortalecimiento de las instituciones que deben garantizar la justicia. Si bien las autoridades han respondido, parece que la violencia solo continúa su avance. Los ciudadanos, por su parte, esperan ver los resultados concretos que les devuelvan la confianza y la paz en sus comunidades.







