Guachochi, Chihuahua.— Sin reloj, sin tenis de alto rendimiento, sin suplementos ni entrenador. Solo con pinole, agua y el alma repleta de voluntad. Así corrió Candelaria Rivas Ramos, una mujer rarámuri de 30 años, quien el pasado fin de semana sorprendió al mundo del deporte al ganar la categoría femenil de 63 kilómetros en el Ultramaratón de los Cañones 2025.
Candelaria, originaria de la comunidad de Choreachi, enclavada en la Barranca de la Sinforosa —una de las más profundas y escarpadas de la Sierra Tarahumara—, tardó 14 horas en caminar por veredas de tierra y piedra hasta llegar al punto de salida en Guachochi. Lo hizo sola, de madrugada, cargando apenas lo necesario para competir: su falda tradicional, sus huaraches, una botella con agua… y su fe.
A las cinco de la mañana, sin mayor anuncio ni expectativas, se colocó en la línea de salida. Siete horas y 34 minutos después, cruzó la meta como la primera mujer en completar el recorrido.
Un debut con corazón
Era su primera carrera oficial. No tenía patrocinadores, ni cronómetro, ni experiencia en competencias de fondo. Solo contaba con la preparación que da la vida diaria en la sierra: subir cerros, cuidar animales, recolectar leña, caminar kilómetros entre montañas. Lo demás fue corazón.
“Solo quería correr. Sentí que podía, y corrí”, dijo Candelaria, con una sonrisa tímida, al recibir su premio: 7 mil pesos y un trofeo sencillo, que sostuvo con manos curtidas por el trabajo.
La siguieron Sabina Martínez León, de Rejogochi, con un tiempo de 8:15 horas, y Mayra González Bautista, de Choguita, con 8:29. Las tres, mujeres indígenas, mujeres de montaña.
Más que una carrera, una ceremonia
Como cada año, el evento inició con una ceremonia tradicional rarámuri, una bendición que pide permiso a la tierra y honra el espíritu de la competencia. Para los rarámuri, correr no es solo deporte: es conexión, resistencia, espiritualidad.
El Ultramaratón de los Cañones llegó a su 28ª edición como parte del Festival Internacional de Turismo de Aventura (FITA) 2025, impulsado por el gobierno estatal. Más de 600 corredores participaron en las pruebas de 63 y 100 kilómetros, en uno de los escenarios naturales más imponentes del país.
En la rama varonil de 63K, el ganador fue Ilario Frías, de Urique, con un tiempo de 6:04, apenas por delante de Mariano Bejarano, de Guachochi.
La victoria de una identidad
Candelaria no solo ganó una carrera. Ganó un lugar en la memoria colectiva de quienes fueron testigos de su hazaña. En un mundo donde la tecnología domina el alto rendimiento, ella demostró que aún hay espacios donde la tradición, la tenacidad y la conexión con la tierra siguen marcando el paso.
Desde las entrañas de la Sierra Madre Occidental, una nueva campeona nació. No corrió sola: con ella, corrieron generaciones de mujeres rarámuri, la historia de su pueblo, y la promesa de que el espíritu de la resistencia sigue más vivo que nunca.
Porque para llegar lejos, a veces basta con caminar… durante 14 horas, con fe, pinole y fuerza.







