eduardo arredondo Así las cosas en Chihuahua…
La madrugada volvió a cobrar factura. Dos adultos mayores murieron sin deberla ni temerla en el cruce de la 20 de Noviembre y Ocampo. Iban en su camioneta, quizá regresando a casa, cuando una Jeep a exceso de velocidad los embistió con tal fuerza que los lanzó decenas de metros. No hubo oportunidad, no hubo auxilio posible. Solo el silencio posterior al estruendo y una pareja que ya no volvió a levantarse.
El conductor responsable fue detenido. Sus acompañantes huyeron. Una escena que se repite demasiado seguido: la imprudencia al volante, la velocidad como costumbre y la huida como reflejo. Dos vidas se apagaron y, como siempre, la investigación seguirá su curso mientras la ciudad suma otra cruz invisible en el asfalto.
Unas horas después, en otro punto de la capital, el exceso de velocidad volvió a aparecer. En la Independencia, un joven perdió el control de su camioneta al tomar una curva y terminó estampado contra un poste. Esta vez no hubo víctimas, solo daños materiales. La diferencia entre una historia y otra fue cuestión de segundos, de centímetros… o de suerte.
Y cuando el volante no mata, la violencia encuentra otra forma. En la vía corta a Parral, un altercado vial terminó en disparos. Un hombre de 36 años fue herido en las piernas tras ser seguido hasta un expendio. La intolerancia ya no se queda en gritos ni mentadas; ahora escala a balazos, incluso en plena carretera.
La noche cerró con una escena todavía más cruda. Debajo de un puente en la avenida Colón, un incendio dentro de un túnel dejó a un joven de apenas 25 años calcinado. Dos lograron salir. Uno no. Bomberos apagaron el fuego, pero no pudieron devolverle la vida.
Cuatro hechos distintos, un mismo fondo: imprudencia, violencia y una ciudad que no se detiene a reflexionar hasta que las sirenas suenan. Así transcurre Chihuahua, entre accidentes que pudieron evitarse y tragedias que ya son parte del día a día.
Así las cosas en Chihuahua.







