Regina Navarro
Quien ha tenido que planear un look de invitada estando embarazada sabe lo complicado que resulta. En primer lugar, no se puede elegir el traje con demasiado tiempo (salvo que se trate de un diseño suelto) porque el cuerpo cambia cada semana y prever cómo será la nueva silueta es casi imposible. También hay que tener en cuenta que durante el embarazo, el metabolismo basal aumenta y es muy común sufrir de sofocos o sentir más calor de lo normal, por lo que hay tejidos que conviene descartar. Si a eso sumamos que no todos los zapatos resultan cómodos cuando el estado es muy avanzado… la decisión se complica. ¿Y si además se trata de la boda de una royal? A todo esto debió enfrentarse Victoria Beckham cuando eligió su look para la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, a la que acudió embarazada de Harper Seven (su hija pequeña).
El 29 de abril de 2011 los actuales príncipes de Gales se dieron el ‘sí, quiero’ en la abadía de Westminster. Kate Middleton llevó un vestido de Sarah Burton quien, bajo la etiqueta de Alexander McQueen, creó un traje de efecto satinado, compuesto por un cuerpo con manga larga realizado en encaje francés, un corpiño a medida y una voluminosa falda que todavía hoy sigue inspirando a las prometidas.
Fue un enlace muy esperado, con retransmisiones en los cinco continentes y cerca de un millón de espectadores que se acercaron a la zona para vivirlo en directo. La cifra de asistentes también fue muy elevada, 1900 invitados —aunque solo 600 fueron a la celebración posterior—, entre los que había miembros de casas reales europeas, aristócratas, empresarios… Y también David y Victoria Beckham.
La diseñadora británica, que siempre ha sido la mejor embajadora de su marca, eligió un vestido con silueta evasé que le sentaba muy bien a su figura premamá. Se trataba de un diseño de la colección Otoño/Invierno 2011-2012 de su propia firma que, tal como nos cuenta Paula Callejo, coordinadora de Fashion, seguía varias tendencias punteras hace quince años: silueta evasé y bajo asimétrico. “A pesar de ello, se trata de un diseño que, al ser tan minimalista, ha envejecido muy bien y no se ve excesivamente pasado de moda”, asegura la experta.
Victoria Beckham apostó por uno de sus colores preferidos: el azul marino; un tono que sigue luciendo en sus citas más especiales. “Que lo luciera en clave monocolor, combinando también los accesorios, terminó de aportar esa sofisticación atemporal que tanto caracteriza a la diseñadora. Echando la vista atrás, me sorprenden los complementos, puesto que el tocado, el bolso y los zapatos no encajan demasiado con su estilo actual, pero, visto en perspectiva con la moda de la época, lo cierto es que era lo que se llevaba entonces”, añade Paula.
Pero quizá el detalle que más revele el paso del tiempo —además de sus zapatos— sea su peinado. “La diseñadora escogió una coleta alta de acabado ultrapulido que, hoy, sería impensable que luciera. Ahora prefiere los peinados más relajados y naturales. De hecho, en la boda de Meghan Markle y el príncipe Harry (en 2018) ya se decantaba por este nuevo estilo: también lució una coleta, pero effortless y con el tocado en una posición más cómoda”, nos explica Amaia León, redactora jefe de belleza de ¡HOLA!.
En cuanto a su maquillaje, Amaia nos recuerda que 2010/2011 fue la época en la que el contouring empezó a despuntar y la diseñadora abanderó esta tendencia al aportar un look beauty “de pómulos y mentón redefinidos con maquillaje oscuro. La mirada ahumada y los labios nude, sin embargo, sí son elecciones que sigue haciendo a día de hoy, aunque con técnicas más sutiles que las que llevó en esta boda”, concluye.







