Al filo del liderazgo interno: Cuéllar vs. Andrea Chávez
Por El Chismoso
En Morena Chihuahua se está cocinando una batalla que va mucho más allá de una simple candidatura. Lo que se disputa no es sólo quién llevará la bandera del partido en 2027, sino quién se quedará con el liderazgo real dentro del movimiento. De un lado está Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde juarense que cuenta con una estructura solida y experiencia; del otro, Andrea Chávez Treviño, la joven figura morenista con discurso fresco, exposición nacional y una maquinaria mediática nada despreciable.
Pero ojo: esto no será una contienda de “viejo contra joven”, sino de territorio contra narrativa.
Cuéllar: el rey de la frontera
A Pérez Cuéllar le reconocen algo que pocos tienen en Chihuahua: una base electoral firme. En Ciudad Juárez su nombre suena y pesa. Las encuestas lo colocan como el favorito para encabezar la candidatura de Morena, con un partido que ronda el 37 % de preferencia estatal. Nada mal para arrancar.
Su mayor fortaleza está en el territorio, no en el discurso. Es un político de gestión, de recorrer colonias y atender conflictos locales, más que de subir videos a TikTok. Pero eso también puede ser su debilidad: necesita salir de Juárez y conquistar el resto del estado, porque Chihuahua no se gana sólo desde el puente internacional.
Y claro, como todo político de trayectoria, arrastra su propia carga de señalamientos. Pero en política, mientras no haya sentencia ni video viral, los pecados se olvidan rápido.
Andrea Chávez: la apuesta millennial
Andrea Chávez representa la otra cara del morenismo: joven, mediática, de discurso feminista y con contacto directo con los reflectores nacionales. Su presencia en medios y redes es poderosa; su narrativa, atractiva para una generación cansada de los “de siempre”.
Sin embargo, en política la juventud entusiasma, pero no siempre convence. Le falta experiencia administrativa y eso pesa cuando el electorado ve el caos en el que se puede convertir un municipio mal manejado. A Juárez no se le puede tratar como experimento social ni laboratorio de influencers.
Además, los cuestionamientos sobre uso de recursos públicos y su presunta cercanía con figuras como Adán Augusto López no ayudan en tiempos donde la transparencia se vende caro. Morena, guste o no, también tiene sus fracturas internas, y dentro del partido hay quienes no ven con buenos ojos que su carrera crezca al calor del padrinazgo político.
La moneda en el aire
Hoy no hay ganador claro. Cuéllar tiene el músculo, Chávez tiene el micrófono. Él domina el territorio, ella las tendencias. Él sabe operar, ella sabe comunicar.
El reto de Cuéllar será convertirse en líder estatal y no sólo municipal. El de Chávez, demostrar que su carisma digital puede traducirse en votos reales y estructura política.
Por ahora, Morena en Chihuahua se debate entre dos estilos:
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el realismo fronterizo de Cuéllar, con tierra en los zapatos y olor a gestión;
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y el activismo mediático de Chávez, que vende esperanza y renovación, pero aún debe probar que sabe administrar algo más que su cuenta de Instagram.







