Aitana se suma al grito de su amiga Chloe Wallace contra la obsesión por la delgadez en Hollywood
Las alfombras rojas siempre han sido escaparates de moda, glamour y belleza. Sin embargo, detrás de ese brillo también se esconden debates incómodos que, de vez en cuando, alguien se atreve a poner sobre la mesa. Esta semana lo ha hecho la cineasta y guionista Chloe Wallace, amiga cercana de Aitana, con una reflexión que ha provocado una intensa conversación sobre los estándares de belleza actuales. La artista catalana no ha tardado en mostrar su apoyo públicamente, sumándose a un mensaje que denuncia la creciente obsesión por la delgadez extrema en la industria del espectáculo.
Todo comenzó con un largo texto que Wallace compartió en sus redes sociales tras observar lo que, según ella, se repite cada vez con más frecuencia en las grandes alfombras rojas. En su publicación, la directora expresaba su indignación ante lo que considera una “competición silenciosa” entre celebridades por lucir cada vez más delgadas. “Tengo rabia y estoy cansada de tenerla”, comenzaba escribiendo, antes de describir la sensación de abrir las redes sociales o ver una gala y encontrarse con rostros “más chupados” y cuerpos cada vez más delgados.
La reflexión no era únicamente una crítica externa. Wallace hablaba también desde la experiencia personal, confesando que esas imágenes habían reactivado recuerdos de su propio trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Según explicó, ver ciertos cuerpos en eventos y redes sociales puede desencadenar pensamientos difíciles incluso en personas que llevan años trabajando su relación con la comida y con su imagen. “Mi TCA, que yo creía dormido, se despierta”, escribía en uno de los fragmentos más comentados del texto.
El apoyo de su amiga Aitana
El mensaje se viralizó rápidamente y provocó reacciones de todo tipo: desde quienes agradecían que alguien señalara el problema hasta quienes consideraban que hoy existe más diversidad corporal que nunca en el mundo del espectáculo. Entre las voces que respaldaron su reflexión destacó la de Aitana, quien compartió el mensaje de su amiga y mostró su apoyo públicamente.
La cantante, que mantiene una relación cercana con Wallace desde hace años —la cineasta dirigió el documental Metamorfosis centrado en su carrera—, no suele pronunciarse con frecuencia sobre debates sociales, pero en esta ocasión decidió respaldar la denuncia. Su gesto fue interpretado por muchos seguidores como una forma de amplificar una conversación que afecta especialmente a las mujeres jóvenes, uno de los públicos que más la sigue.
En su publicación, Wallace también mencionaba un elemento que cada vez aparece con más frecuencia en el debate sobre los estándares de belleza actuales: el uso de medicamentos para adelgazar. En concreto, se refería a fármacos como Ozempic, originalmente diseñados para tratar la diabetes pero que en los últimos años se han popularizado entre algunas celebridades como método rápido para perder peso. Para la cineasta, este fenómeno representa una nueva versión de una presión estética que parecía superada. “Antes era no comer o contar calorías; ahora es una inyección semanal que suprime el hambre”, señalaba, alertando de que la delgadez vuelve a presentarse como una especie de capital simbólico asociado al éxito, el control y el estatus.
Un escaparate de tendencias
El contexto en el que surge esta reflexión tampoco es casual. En plena temporada de premios —con ceremonias como los Premios Óscar dominando titulares—, las imágenes de las estrellas desfilando por la alfombra roja se analizan al detalle. En este escenario, cada aparición pública se convierte en un escaparate que influye en tendencias de moda, belleza y también en los ideales corporales que se proyectan al público.
Uno de los puntos que más debate ha generado en el texto de Wallace es la dificultad de hablar sobre el cuerpo de otras personas sin caer en la crítica o el juicio. Ella misma reconoce que existe una conciencia creciente sobre la importancia de no comentar el físico ajeno, pero plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando ese silencio puede contribuir a normalizar estándares potencialmente dañinos?
En su opinión, el problema no es únicamente estético, sino cultural. Wallace cita incluso reflexiones de la escritora Naomi Wolf sobre cómo los cánones de belleza pueden convertirse en mecanismos de control social, especialmente cuando las mujeres ganan visibilidad o poder en determinados ámbitos. Más allá de las opiniones divididas que ha generado, el mensaje ha abierto una conversación que conecta con preocupaciones actuales sobre salud mental, presión estética y redes sociales. Para muchos seguidores, el apoyo de Aitana a su amiga ha ayudado a dar mayor visibilidad a una cuestión que afecta a millones de jóvenes que consumen diariamente imágenes de celebridades y modelos en internet.
En un momento en el que la cultura visual tiene más peso que nunca, debates como este recuerdan que detrás de cada tendencia estética hay también una conversación más profunda sobre bienestar, autoestima y los modelos que se transmiten a las nuevas generaciones. Y aunque las alfombras rojas seguirán siendo sinónimo de glamour, el debate que han abierto Wallace y Aitana demuestra que incluso en los escenarios más brillantes también hay espacio para cuestionar las reglas del juego.







