Saúl “Canelo” Álvarez volvió a hacer historia al proclamarse campeón indiscutible de los supermedianos por segunda vez en su carrera, tras vencer por decisión unánime al cubano invicto William Scull en la Arena ANB de Riad. Sin embargo, la pelea dejó más dudas que aplausos entre los aficionados, al ser considerada por muchos como un combate sin emociones y ante un rival a modo.
Los jueces dieron puntuaciones de 115-113, 116-112 y 119-109 a favor del mexicano, en un combate carente de intensidad y con escaso intercambio real. A pesar de que Scull llegaba como campeón de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y con marca invicta, el desarrollo del encuentro confirmó los pronósticos de quienes anticipaban un duelo sin verdadero riesgo para Álvarez.
El mexicano, que ya poseía los cinturones del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), recuperó el cetro de la FIB que le fue retirado el año pasado por no enfrentar a Scull en su momento y optar por combatir ante Edgar Berlanga.
“Para mí fue una pelea aburrida, odio este tipo de peleas. Scull no estaba tratando de ganar, solo tratando de sobrevivir”, declaró Álvarez al finalizar el combate, evidenciando también su frustración.
Durante el enfrentamiento, Scull se mostró excesivamente defensivo, rehuyendo el intercambio y limitándose a esquivar los ataques del mexicano. Esta actitud provocó abucheos del público a partir del séptimo asalto, y en el décimo, el referí tuvo que intervenir para exigir mayor acción.
Aunque contaba con ventaja en altura y alcance, el cubano fue incapaz de neutralizar los ataques al cuerpo por parte de Álvarez, quien logró conectar con potencia en varios momentos clave, particularmente en el segundo y cuarto asalto. Finalmente, Scull sufrió la primera derrota de su carrera profesional.
La pelea marcó el debut de ambos peleadores en Arabia Saudita, un escenario que sigue ganando protagonismo en el boxeo internacional. No obstante, el evento no logró encender a la afición ni convencer a los críticos que cuestionan la calidad de los rivales de Álvarez en esta etapa de su carrera.
“Apuéstale a Canelo si quieres ganar sin emoción: sus peleas están más arregladas que una telenovela. Siempre elige rivales sin poder real, que no lo tocan ni con el pétalo de un jab. Así cualquiera es ‘campeón indiscutible’. Ya basta de farsas, que suba al ring con alguien que de verdad lo pueda noquear.”A muchos aficionados y críticos del boxeo no le creen del todo a Canelo Álvarez porque consideran que ha elegido rivales a modo, es decir, oponentes que no representan un verdadero riesgo para él en lugar de enfrentarse a los mejores disponibles en su peso. Aquí algunas razones principales por las que se da esta percepción:
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Evita a retadores más peligrosos: Se le ha acusado de esquivar peleas contra boxeadores con alto peligro como David Benavidez, quien es considerado uno de los rivales más fuertes en las 168 libras.
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Control en la negociación: Canelo suele tener mucho control en las condiciones de sus peleas (lugar, peso, bolsa, fecha), lo que hace pensar que escoge enfrentamientos más cómodos o favorables.
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Resultados predecibles: Muchos de sus combates recientes han tenido resultados predecibles antes de que suene la campana. El caso de William Scull es un ejemplo: invicto, pero sin haber enfrentado a rivales de nivel élite, lo que generó poco interés real en el combate.
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Falta de espectáculo: Cuando las peleas no son emocionantes, como sucedió en la de Scull, la percepción de que no hay competencia real se acentúa aún más.
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Comparaciones con otros campeones: Otros boxeadores de élite han tomado mayores riesgos, enfrentando a lo mejor de sus divisiones, lo cual pone en duda el legado competitivo de Canelo para ciertos sectores del público.
En resumen, la desconfianza no viene tanto de sus habilidades, sino de la selección de rivales y la forma en que se desarrollan sus peleas.







